Mañana la parroquia de Iria, celebra su fiesta en honor a la Virgen de Belén.
Las misas serán:
Por la mañana:
– A las 11, Misa rezada en honor a San Bartolomé
– A las 12, Misa cantada en honor a la Virgen de Belén
– A las 1.30, Misa de Pastores
Este pasaje es una llamada a revisar nuestras prioridades. En nuestra vida diaria, muchas veces nos parecemos a Marta: corremos, servimos, nos ocupamos de mil cosas, incluso en la Iglesia. Pero Jesús nos recuerda que lo más importante es cultivar la relación con Él. No es una oposición entre hacer y orar, sino un orden interior: lo primero es Dios, y desde ahí brota un servicio más sereno y fecundo. María representa a quien ha descubierto que estar con el Señor es fuente de sentido, de paz y de alegría verdadera. Esa “parte mejor” no es privilegio de unos pocos, es una invitación para todos: jóvenes y mayores, sabios y sencillos, curas y laicos. Jesús sigue entrando en nuestras casas y corazones... y espera que también nosotros lo escuchemos.
Hoy, en la solemnidad de san Pedro y san Pablo, la Iglesia entera se llena de gratitud. Dos hombres marcados por sus debilidades, pero transformados por la fuerza del amor de Cristo. Pedro, con su corazón impulsivo y frágil; Pablo, con su celo primero equivocado y luego encendido por la verdad. Y sin embargo, a los dos los elige Dios para ser columnas vivas de su Iglesia. Este Evangelio quiere despertar en nosotros ese ardor del que ama de verdad. Que no tengamos miedo de decirle a Jesús, con voz clara y decidida: “Tú eres mi Señor, el centro de mi vida”. Porque cuando Cristo es el todo de nuestro corazón, nada nos podrá vencer.
Cada 22 de mayo, la Iglesia celebra con alegría la memoria de santa Rita de Casia, una mujer que vivió con gran fe cada etapa de su vida: como esposa, madre, viuda y religiosa. Hoy, al comenzar su novena, te invitamos a conocer un poco más a esta santa tan querida por el pueblo cristiano y a unirte a la oración confiada por su intercesión.
Santa Rita no tuvo una vida fácil. Desde muy joven deseaba consagrarse a Dios, pero obedeciendo a sus padres se casó. Su matrimonio estuvo marcado por el sufrimiento, pero ella respondió siempre con paciencia y perdón. Tras la muerte de su esposo y de sus hijos, ingresó en el convento de las agustinas, donde vivió en oración, penitencia y caridad. Su vida es un testimonio de cómo la gracia de Dios puede transformar incluso las situaciones más dolorosas en camino de santidad.
Por eso se la conoce como la santa de lo imposible. No porque ella hiciera milagros por su cuenta, sino porque confió siempre en Dios, incluso cuando todo parecía perdido. Su fe sencilla y firme nos enseña a poner nuestra vida en manos del Señor, a no rendirnos ante las dificultades, y a vivir el Evangelio con amor concreto.
Durante estos nueve días, te animamos a rezar la novena a santa Rita con confianza. Pídele lo que necesitas, pero sobre todo, déjate acompañar por ella en tu camino de fe. Que su ejemplo nos ayude a perdonar, a confiar y a amar, como ella lo hizo.
Santa Rita, mujer fiel, intercede por nosotros ante Dios y ayúdanos a vivir con esperanza y amor cristiano cada día de nuestra vida.