Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de diciembre de 2022

Señor, dame fuerzas...

Señor dame fuerzas para que me siga preparando como se merece el nacimiento de Jesús. 
Que siga teniendo mi mirada fija en la gruta de Belén, donde se va a producir el gran acontecimiento.
Que no mire para otro lado, y sobre todo, que sea capaz de cambiar en mi vida lo que tenga que cambiar, para prepararme a su nacimiento. 
Se lo pedimos al Señor, y lo hacemos al tiempo que recordamos a los que menos tienen, a los pobres, a los que les va a faltar de todo también en Navidad.

sábado, 25 de mayo de 2019

Oración a San Felipe Neri

Oh dulce San Felipe, que glorificaste a Dios y te perfeccionaste, siempre con tu corazón puesto en Él, y tuviste una gran caridad por todos los hombres ahora vienes del cielo en mi ayuda.

Ves que yo sufro bajo el peso de muchas miserias, y vivo en una continua lucha de pensamientos, de deseos, de cariños y de pasiones, que me querrían alejar de Dios.

¿Y sin Dios qué haría yo?

Sería un esclavo que colmado de miseria ignora la misma esclavitud.

Pronto el enojo, el orgullo, el egoísmo, la impureza y ciento de otras pasiones devorarían mi alma.

Pero yo quiero vivir con Dios; por eso invoco humildemente y confiadamente tu ayuda.

Intercede para que obtenga el regalo de la santa caridad; haz que el Espíritu Santo, el que te inflamó milagrosamente, descienda con sus regalos en mi alma.

Consígueme que yo pueda, aunque sea débilmente, imitarte.

Qué yo viva en el continuo deseo de salvar almas para Dios; qué yo las conduzca a él, siempre imitando tu dulce mansedumbre.

Que pueda ser casto de pensamientos, de deseos y de cariños, como fuiste tú.

Concédeme aquella santa alegría de espíritu que procede de la paz del corazón y de la plena resignación a la voluntad a la voluntad de Dios.

Alrededor de ti exhaló un aire benéfico, que sanó a las almas enfermas, tranquilizó a las temerosas, aseguró las tímidas, confortó a las afligidas.

Tú has rezado por los que te maldecían; por los que te perseguían; conversaste con los justos para perfeccionarlos, y con los pecadores para reconducirlos a la conciencia.

¿Pero por qué no he sido capaz de imitarte? ¡Cuánto lo desearía! ¡Me parecería tan santificante hacerlo!

Ruega por mí pobre alma, para que yo pueda realmente imitarte en la vocación a la que he sido llamado, que siempre sea apóstol de Cristo. Favoreciendo a las almas que me ha puesto en el camino, para convertirlas a ÉL.

Si tuviera el corazón lleno de Dios, llevaría tu apostolado que es el mismo que el de Jesús, a mi familia, a mi trabajo, a la iglesia a los hospitales, con los enfermos y también con los sanos, a los ricos y a los pobres. A todos los que necesiten de la simplicidad del amor de Dios.

Te lo pido por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

viernes, 24 de mayo de 2019

Oración a María Auxiliadora


Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Que hizo el cielo y la tierra.

(rezar un Ave María)

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

María Auxilio de los cristianos.

Ruega por nosotros.

Señor, escucha nuestra oración

Y llegue a ti nuestro clamor.

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con la ayuda
del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma
de María, la Virgen Madre, para ser digna morada
de tu Hijo; al recordarla con alegría, líbranospor su intercesión de los males presentes y de la muerte eterna. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
Amén.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Oración a Santa Rita

Santa de lo Imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de El cualquier cosa que le pidas. A cuenta de esto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo. Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la más grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti. Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos:

(Mencione ahora su petición)


Obtén para nosotros nuestra petición:

Por los singulares méritos de tu infancia, 
Por la perfecta unión con la Divina Voluntad, 
Por los heroicos sufrimientos durante tu vida de casada, 
Por el consuelo que experimentaste con la conversión de tu esposo, 
Por el sacrificio de tus niños antes de verlos ofender gravemente a Dios, 
Por tu milagrosa entrada al Convento, 
Por las austeras penitencias y las sangrientas ofrendas tres veces al día. 
Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste con la espina del Salvador Crucificado; 
Por el amor divino que consumió tu Corazón, 
Por la notable devoción al Sagrado Sacramento, con el cual exististe por cuatro años, 
Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo, 
Por el ejemplo perfecto que diste a la gente de cada estado de vida. 
Santa de lo Imposible

Oremos
Oh Dios, Quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su suplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compadecido amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socórrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Cómo se reza el Vía Crucis? Guía visual, paso por paso

Puede que no sepamos con exactitud en qué momento de la historia el Vía Crucis se convirtió en una de las oraciones más bellas y vivas de la religión católica. Sabemos sin embargo por la tradición que era la misma Santa María la que visitaba diariamente las estaciones originales. Es una práctica hermosa, llena de amor, dolor, alegría y memoria de un sacrificio sin igual, creo que con saber eso basta. Es verdad que el Viernes Santo recordamos especialmente el camino al Calvario, pero recordemos que la Pasión de Cristo la podemos vivir todos los días. Esta oración tiene como finalidad unirnos espiritualmente a Cristo en un rezo que es casi “un viaje” en en tiempo y espacio al momento crucial de nuestra salvación.

Los primeros registros que se tienen hablan de peregrinos que visitaban Tierra Santa y necesitaban recordar el camino hacia el Calvario. Al no ser posible que todos visitaran Jerusalén por distintos motivos, entre ellos las guerras, el rezo de las distintas estaciones se empezó a difundir por toda Europa hasta conformarse en la oración que hoy conocemos.

El Vía Crucis tiene una forma especial de rezarse. Consta de 15 estaciones. Hasta hace poco se rezaban solo 14 estaciones, pero ahora se puede incluir  la 15ª estación que nos recuerda que Cristo triunfó sobre la muerte resucitando al tercer día. Cada estación representa un momento específico de la Pasión, es por esto que se recomienda rezarlo caminando y deteniéndose en cada estación pues nos ayuda tener a mano las imágenes que nos recuerden las estaciones.

Existen ayudas como devocionarios, aplicaciones en el celular y hasta un rosario con una configuración distinta. Puedes rezarlo en tu casa, en tu comunidad y frecuentemente en una iglesia siguiendo las estaciones, que deben estar alrededor del templo, y en otros lugares católicos como santuarios y capillas que tienen el Vía Crucis.

Acá te dejamos una guía, paso a paso de cómo debes hacerlo:

1. Inicio

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial: Existen variantes de la oración inicial, aquí te dejamos algunas:

«Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria. Amén».

«Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén».

2. Acto de Contrición

No es obligatorio pero siempre es recomendable hacerlo:

«Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén».

3. Inicio del rezo de las estaciones

Se enuncia cada estación y se repite: «Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo». Luego se realiza una pequeña meditación. Terminada cada estación se rezan un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Existen algunas variantes, pero por lo general esta es la estructura básica:

1ª estación: Jesús es sentenciado a muerte 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado, y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y Él calla… Nosotros huímos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente…

Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

2ª estación: Jesús cargado con la Cruz



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.

Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

3ª estación: Jesús cae por primera vez bajo el peso de la Cruz 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos. ¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

4ª estación: Jesús se encuentra con su Madre 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida.

Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia. ¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

5ª estación: el Cirineo ayuda al Señor a llevar la Cruz



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular.

¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser cirineo de los demás, la de ayudar a todos. ¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de cirineo? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

6ª estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús  



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el “qué dirán”, del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti.

Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el “qué dirán”. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

7ª estación: segunda caída en el camino de la Cruz



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Caes, Señor, por segunda vez. El Vía Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.

Caes delante de todos… ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación? ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

8ª estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Muchas veces tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.

Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

9ª estación: Jesús cae por tercera vez 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.

Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz. Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

10ª estación: Jesús es despojado de sus vestiduras 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos.

Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

11ª estación: Jesús clavado en la Cruz 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

12ª estación: Jesús muere en la Cruz



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado… ¡Gracias, Señor, gracias! Has muerto por salvarme, por salvarnos.

Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

13ª estación: Jesús en brazos de su Madre 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

14ª estación: el cadáver de Jesús es puesto en el sepulcro 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

15ª estación: Jesús resucita al tercer día 



Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe.  Por las veces que he hecho vana mi fe al creer en mitos que van en contra de tu Resurrección.  Por las veces en que olvido que si no muero a mí mismo, Jesús, no podré resucitar contigo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

4. Oración Final

Así como en la oración de inicio existen variantes, a continuación de dejamos algunas:

«Señor mío Jesucristo, que con tu Pasión y Muerte diste vida al mundo, líbranos de todas nuestras culpas y de toda inclinación al mal, concédenos vivir apegados a tus Mandamientos y jamás permitas que nos separemos de Ti.  Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén».

«Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén»

«Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén».

«El Vía Crucis nos muestra un Dios que padece él mismo los sufrimientos de los hombres, y cuyo amor no permanece impasible y alejado, sino que viene a estar con nosotros, hasta su muerte en la cruz (cf. Flp 2, 8). El Dios que comparte nuestras amarguras, el Dios que se ha hecho hombre para llevar nuestra cruz, quiere transformar nuestro corazón de piedra y llamarnos a compartir también el sufrimiento de los demás; quiere darnos un «corazón de carne» que no sea insensible ante la desgracia ajena, sino que sienta compasión y nos lleve al amor que cura y socorre» (Cardenal Josef Ratzinger).

lunes, 18 de enero de 2016

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos





Del 18 al 25 de enero se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que este año lleva el lema, “Destinados a proclamar las grandezas del Señor”.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Oración para el día de Todos los Santos

ES POSIBLE, SEÑOR
 Ser hombres y mujeres de este tiempo y, además, 
mirar hacia el cielo
sabiendo que otra ciudad nos aguarda 
Pensar en esa otra realidad de la que,
aun sabiendo poco, 
podemos adelantarla aquí y ahora
en esta tierra que nos rodea. 
¡Sí! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Sembrar el camino que recorremos
con el arado de la fe 
y, desde la verdad en Tí,
derramar ilusión donde existe apatía 
o esperanza donde por insistencia asoma el pesimismo. 
Que la santidad, entre otras cosas, es cambiar el mundo de color 
y ofrecer la posibilidad que, tú como Dios, le ofreces. 
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Aspirar a lo alto sin olvidarse de la pequeñez de cada día 
y, vivir lo cotidiano, sin necesidad de pasar por alto lo divino 
Que la santidad, además, es ser consciente de que Tú nos acompañas 
y que, cuando nos dejamos por Ti llevar 
somos capaces de iniciar y finalizar grandes obras 
SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Tallar en el recio mármol de un mundo hedonista y caprichoso 
figuras que, desde su fe, humanidad, oración o humildad 
nos recuerden que es posible ser diferente sin ser necio, 
ser grande siendo pequeño, ser fuerte aún aparentando ser débil 
ser de la tierra sin eclipsar lo que nos espera en lo eterno 
¡SI! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Dar a todo ello un nombre y, ese nombre, es el “ser santo” 
Un santo que tiene como buena madera el evangelio 
Como oro, la caridad y como dicha el hacer felices a los demás 
Como grandeza su pobreza y como orgullo su servicio 
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Ser santo aún a riesgo de aparentar no ser nada 
y de no ser nada por pretender quererlo ser todo 
De ser débil por empeñarnos en ser invencibles 
y de ser invencibles por presentarnos cómo débiles y humildes 
¡SÍ! ¡ES POSIBLE, SEÑOR! 
Con tu mano, y de tu mano,
alcanzar con nuestros dedos 
la bóveda de tantos hermanos nuestros que, por ser diferentes, 
hoy gozan de tu abrazo
y de tu reconocimiento. 
Ellos, los Santos de todos los tiempos, 
nos invitan y nos recuerdan,
nos estimulan y nos inyectan 
un “es posible” ante lo que
en el mundo parece una utopía: 
¡SER DE DIOS Y COMO DIOS MANDA! 
¡ESO ES SER SANTO!
(Javier Leoz)

domingo, 21 de julio de 2013

Oración oficial de la JMJ Brasil 2013


¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar al mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones. Concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.

 ¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano, necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.

 ¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz y los protagonistas de un nuevo mundo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

María, la buena pastora




 


A veces no sabemos hacia dónde mirar para saber cómo responder a eso que Tú, Señor, quieres de nosotros. Necesitamos pistas, referentes, modelos. Se nos olvida que has ido poniendo en nuestro camino personas concretas que nos hacen llegar tu proyecto; que nos transmiten que es real ya en nuestros días. Pero esas gentes no hablan de ellas mismas: hablan de ti, nos recuerdan a tu forma de pasar por el mundo, o tal vez a María. Mirémosla a ella, la madre buena, la “buena pastora”, la maestra: por su intuición, por su fidelidad a la voluntad de Dios.

Si puedo

Si puedo hacer, hoy, alguna cosa,
si puedo realizar algún servicio,
si puedo decir algo bien dicho,
dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo arreglar un fallo humano,
si puedo dar fuerzas a mi prójimo,
si puedo alegrarlo con mi canto,
dime cómo hacerlo, Señor.

Si puedo ayudar a un desgraciado,
si puedo aliviar alguna carga,
si puedo irradiar más alegría,
dime cómo hacerlo, Señor.

martes, 30 de abril de 2013

Orar con la Iglesia es celebrar juntos la fe

Una  de las experiencias humanas más bonitas es la experiencia del amor y de la amistad. Los hombres necesitamos estar juntos, reunidos, para CELEBRAR los acontecimientos que vivimos: nacimiento, Primera Comunión, aniversarios, éxitos en los estudios o en el trabajo, matrimonio, ... y compartir la alegría con nuestra familia, con los amigos.
 
La Iglesia, que es la gran familia de los hijos de Dios, se reúne y CELEBRA la presencia viva de Cristo entre nosotros, en su Misterio de Muerte y Resurrección.
 
Los cristianos, convocados por Dios, como nuevo Pueblo de la Alianza por la fe y el Bautismo, celebramos la llamada de Dios a la vida y su presencia salvadora entre nosotros, especialmente en la Eucaristía. Con ello santificamos nuestro tiempo, que se convierte en el tiempo de Dios.
 
Oración
 
Señor Jesús, que por tu Muerte y Resurrección te has convertido en Señor del tiempo y de la historia, nosotros deseamos que este tiempo de vida, que ahora tenemos, se convierta en tiempo de gracia y amor hacia Ti y en regalo de alegría compartida con nuestros hermanos, los hombres y mujeres, que luchan y sufren por construir un mundo más humano, lleno de tu Presencia.

viernes, 15 de febrero de 2013

Señor Jesús

Señor Jesús,
haznos entrar dentro de nosotros mismos.
Nosotros estamos tentados,
solicitados por el exterior.
Todo nos llama,
nos invita a salir de casa
y a vivir a la intemperie
donde no hay calor de hogar
ni palabras de profundidad.

Ven, Tú, Señor
a habitar en nuestra casa
y ayudarnos a vivir reconciliados en paz
y en cercanía con nosotros y contigo.
Ven, Tú, Señor
y pronuncia palabras de perdón
para que las transmitamos a los demás
y el mundo viva la reconciliación
que nace del amor
que Tú nos tienes.

Ven, Tú, Señor,
y juntos comeremos el pan
que da fuerzas para caminar
hacia el país de la Promesa
donde Tú nos han convocado
y donde el Padre, desde siempre,
ha preparado para nosotros
una mesa caliente y un vino amigo
y unos hermanos de corazón nuevo.