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lunes, 21 de octubre de 2013
miércoles, 31 de julio de 2013
La Capilla Sixtina: visita virtual

Tras la primera serie de pinturas aplicadas en las paredes de la Capilla, el Papa Julio II(Giuliano della Rovere) encargó a
Miguel Ángel la decoración de la bóveda, los tímpanos sobre las ventanas, los
lunetos y las pechinas de los ángulos. De los tres ciclos de pinturas murales
de la Capilla, éste fue el más ambicioso y de mayores dimensiones. A pesar de
la envergadura de la obra, en la que aparecen representados unas trescientas
figuras, Miguel Ángel realizó la obra en un breve plazo de tiempo, entre mayo
de 1508, en que firma el contrato, y octubre de 1512, en que se da por
concluida la obra.
Al mismo tiempo que se pintaba la bóveda de la
Capilla Sixtina, Rafael comenzaba la decoración de las Estancias Vaticanas, que
completaba el programa de pinturas impulsadas por Julio II y que convertiría a
Roma en un centro pictórico privilegiado.
Miguel Ángel, cuando recibió el encargo
oficial de realizar estas pinturas era un joven escultor de 33 años que ya
contaba con una notable reputación y grandes obras (“Madonna della scala”,
“Baco”, “Piedad”, “Virgen de Brujas” y
el “David”).
Nada más
recibir el encargo, Miguel Ángel comenzó a realizar los dibujos preparatorios
para las diferentes figuras y composiciones. Dada la envergadura de la obra y
el número de figuras del conjunto, el florentino tuvo que realizar un
impresionante número de dibujos preparatorios de los que nos ha llegado poco
más de cincuenta. Hay que tener en cuenta que la bóveda medía 36 metros de
longitud y 13 metros de anchura.
Comienza la visita aquí cuando quieras:
miércoles, 20 de marzo de 2013
¡Siempre renuncias, Benedicto!
Fue simplemente la opinicón de un joven de 23 años -se llama Daniel, es fotógrafo, profesor de religión en primaria y laico comprometido-, que reaccionó ante la renuncia de Benedicto XVI. Un tanto triste y contrariado por los comentarios que iban surgiendo. De ahí que decidiera hacer un escrito, aunque nunca imaginó el alcance que tendría.
¡Siempre renuncias, Benedicto! Ese fue el título que escogió para su artículo y en él expuso las razones por las que cree renunció el Papa. A continuación transcribimos el texto, que nos parece muy interesante:
Tengo 23 años y aún no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00am cuando te hablan para decirte escuetamente: “Daniel, el papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “Osea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!”
El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.
Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, recontinué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, si, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa.
Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos..nos preguntamos ¿porqué?. ¿Porqué renuncia señor Ratzinger?. ¿Le entró el miedo?. ¿Se lo comió la edad?. ¿Perdió la fe?. ¿La ganó?. Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida.
Así de sencillo.
El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.
Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal..Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza.
Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así..ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.
Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Si, claro.
Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aún siendo Papa: humilde.
Benedicto XVI, muchas gracias por renunciar.
domingo, 10 de marzo de 2013
El hogar de los Cardenales durante el Cónclave
Durante el cónclave, tanto los cardenales electores como el próximo
Papa vivirán en la Casa Santa Marta. Estar allí no significa una tradición,
sino que está fijado por la legislación vaticana. Además de los Cardenales
Electores, entran en la Casa Santa Marta y en el Cónclave, algunas personas
cuya presencia es importante para regular el desenvolvimiento de los trabajos.
El párrafo 46 de la
Constitución señala explícitamente: el Secretario del Colegio Cardenalicio, que
actúa como Secretario de la asamblea electiva; el Maestro de las Celebraciones
Litúrgicas Pontificias con dos Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la
Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano o por el
Cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo.
Además, deben estar disponibles
algunos religiosos de varias lenguas para las confesiones y dos médicos para
eventuales emergencias. Se deberá también proveer oportunamente para que un
número suficiente de personas, adscritas a los servicios de comedor y de
limpieza estén disponibles para ello. Todas deberán recibir la aprobación
previa del Cardenal Camarlengo y de los tres Asistentes.
sábado, 9 de marzo de 2013
La Santa Sede hace públicos los horarios que se llevarán a cabo durante el Cónclave

El P. Lombardi aseguró que se decidió
por mayoría que el traslado de los Cardenales a la residencia de Santa Marta,
en la que se hospedarán mientras dure el Cónclave, “tendrá lugar el martes
por la mañana, a partir de las 7” de la mañana, hora de Roma.
Ese mismo día se abrirá el Cónclave, con
la celebración de la Misa “Pro eligendo Romano Pontifice”, que se
realizará a las 10.00 (hora de Roma), en la Plaza de San Pedro, presidida por
el Decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano.
El martes, dijo el P. Lombardi, los
Cardenales se desplazarán a las 15.45 p.m. desde la Casa Santa Marta a la
Capilla Paolina, para luego, a las 4:30 p.m., dirigirse a la Capilla
Sixtina. A las 16.45 los Cardenales pronunciarán el juramento solemne de
secreto, tras el cual se pronunciará el “extra omnes” (“fuera todos”) y se
cerrará la Capilla Sixtina, quedando solamente los Cardenales electores al
interior.
Los Purpurados escucharán la meditación
del Cardenal Prosper Grech, tras lo cual procederán a la primera meditación. A
las 19.00 los Cardenales rezarán las vísperas y a las 19.30 regresarán a la
Casa de Santa Marta.
Del mismo modo, el padre Lombardi señaló
que a partir del miércoles 13 de marzo, los Purpurados se trasladarán de la
Casa de Santa Marta a la Capilla Paolina a las 7.45, donde a las 8:15
celebrarán Misa.
Los Cardenales ingresarán a la Capilla
Sixtina a las 9.30, donde rezarán la Hora Media, antes de proceder a la
votación. Entre las 12 y 12.30, retornarán a la Casa de Santa Marta,
para regresar a la Capilla Sixtina tras el almuerzo, a las 16.00 p.m. En la
Capilla Sixtina rezarán brevemente, para reanudar la votación a las 7:00 p.m.,
indicó.
El P. Federico Lombardi también explicó
a la prensa que “las fumatas”, se producen con la quema de las papeletas de la
votación final de la mañana o de la tarde. Esto será, indicó, alrededor de las
12 m. en el primer caso y de las 7:00 p.m. en el segundo. “Si la elección
se produjese en una votación intermedia, la ‘fumata’ saldría a mitad de la
mañana o de la tarde”, dijo.
El Director de la Sala de Prensa señaló
además que, si no se llegase a elegir al Papa durante los primeros cuatro días
de votación, en el quinto se producirá una pausa de oración y libre coloquio de
los Cardenales.
Los escrutinios se reanudarán en los
mismos horarios durante los dos días siguientes, intercalando siempre una pausa
para la oración, hasta llegar al undécimo día y el 34 escrutinio. En ese caso
se aplica el nuevo art. 75 de la Constitución Apostólica “Universi Dominici
Gregis”, modificado por Benedicto XVI con el reciente “Motu Proprio”, que
establece que “también en estas votaciones para la validez de la elección se
requiere la mayoría cualificada de al menos dos tercios de los sufragios de los
Cardenales presentes y votantes”.
“En estas votaciones, los dos nombres
que tienen voz pasiva carecen de voz activa”, lo que significa que los dos candidatos
con el mayor número de votos tienen que ser votados, pero no pueden votar. El
P. Lombardi indicó que los otros temas tratados esta mañana por los Cardenales “han
sido las expectativas sobre el nuevo Papa, las actividades de la Santa
Sede, sus dicasterios y la mejora de la Curia”.
“También se ha hablado de la situación
de la Iglesia en las grandes áreas del mundo. En total las intervenciones hasta
ahora han sido 133 y, teniendo en cuenta que el lunes habrá también
congregación general, probablemente lleguen a 150”, indicó.
La chimenea ya está lista

La chimenea, de casi dos metros de alta,
fue colocada por personal técnico del Vaticano, que la unieron al tubo de cobre
al que han sido conectadas las dos estufas que se usarán durante el
cónclave, una para quemar las papeletas de las votaciones y otra una estufa
auxiliar que permitirá, gracias a un mecanismo electrónico, incrementar la
visibilidad de la fumata.
Las dos estufas han sido colocadas en un
lateral, trasero, de la capilla Sixtina, donde prosiguen las obras de
acondicionamiento para acoger a partir del día 12 de marzo el segundo cónclave
del tercer milenio.
De momento se desconoce si se harán
pruebas de "fumatas", para ver si funciona bien o no, pero son
numerosos los fotógrafos y turistas los que no quitan ojo a la chimenea, que se
ve perfectamente desde la plaza de San Pedro.
El sucesor de Benedicto XVI será el vigesimoquinto elegido en la Capilla Sixtina

De los 265 Papas sólo
24 han sido elegidos ahí. Benedicto XVI fue el último. El próximo será el
número 25. La determinación específica que precisa a la
Capilla Sixtina como lugar para la elección de un Papa data de 1996,
año en que Juan Pablo II la designó en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (la
Constitución habla de ella en los números 13, 43, 50, 51, 52, 54, 55, 65 y 70).
Con esa decisión se
consolidaba de forma escrita una tradición joven más bien joven. Y entonces,
¿dónde se elegían antes a los Papas? En su mayoría ha sido en
diferentes lugares de Roma (4 en la actual residencia del
presidente de la República Italiana, el Palacio del Quirinal, antigua
residencia de los Papas), pero también en ciudades como Velletri, Terracina,
Ferrara, Verona, Venecia, Viterbo, Perugia, Siena, Pisa o Arezzo. Fuera de Italia las ciudades de
Constanza, Aviñón y Lyon fueron también lugares donde se eligió a un Sumo
Pontífice de la Iglesia Católica.
domingo, 3 de marzo de 2013
El anillo del Papa Benedicto XVI ya ha sido destruido

Lombardi precisó que el anillo
del Pescador, que simboliza el poder pontificio, y el sello de plomo que usaba
Benedicto XVI, fueron entregados a la Secretaría de Estado, que a su vez
los entregó este sábado a la
Cámara Apostólica, encargada de administrar la Santa Sede cuando no hay
papa y que preside el camarlengo, el cardenal Tarsicio Bertone.
Tanto el anillo del Pescador,
como el sello, que llevaba inciso el mismo tema, a Pedro tirando las redes para
pescar,serán anulados con varias rayas
en forma de cruz.
Preparativos
Respecto a la Capilla Sixtina,
lugar donde se celebra tradicionalmente el cónclave, Lombardi señaló que los
trabajos de acondicionamiento aún no han comenzado, ya que tiene que dar la
autorización la Congregación de Cardenales, que se reunirá por primera vez el
próximo lunes 4 de marzo.
Los servicios técnicos vaticanos
ya tienen todo el material previsto (las sillas, las mesas, la chimenea, etc,),
pero de momento, la capilla Sixtina, que fue llamada por Juan Pablo II
"santuario de la teología del cuerpo humano", sigueabierta al público.
El viaje de los cardenales
A dos días del comienzo de las
dos primeras congregaciones de cardenales preparatorias del segundo cónclave del tercer milenio (el
primero fue el de 2005), siguen llegando los purpurados a Roma, donde ya se
encuentran más de 141 de los 207 que componen el Colegio Cardenalicio.
Según Lombardi, en Roma residen
de manera permanente 75 cardenales y 66, venidos de otras partes del mundo, ya
han facilitado su dirección en la ciudad, mientras se espera que el resto llegue entre el 4, el 5 y el 6 de marzo.
El Colegio Cardenalicio está
compuesto por 207 cardenales, de los que 117 tienen menos de 80 años y el resto
supera esa edad.
La normativa vaticana prevé que
sólo pueden entrar en la capilla Sixtina, lugar del cónclave, los purpurados
con menos de 80 años. Los otros, aunque no puedan votar, sí pueden ser elegidos
papa.
De los 117 electores, dos han anunciado ya que no participarán en
el cónclave, uno el indonesio Julius Riyadi Darmaatmadja, por
enfermedad, y otro, el británico Keith O'Brien, exarzobispo de St Andrews y
Edimburgo, al haber renunciado tras ser acusado de "comportamiento
inapropiado" hacia otros religiosos en la década de los años 80.
Lombardi manifestó que
seguramente no asistirán a las reuniones preparatorias algunos de los
cardenales que superan los 80 años, por motivos de salud.
Entrevistas preparatorias
Este fin de semana los cardenales
no tienen ninguna reunión oficial, pero aprovecharán para mantener entrevistas privadas, comentar la
situación de la Iglesia y diseñar el perfil que tiene que tener el próximo
papa, que, según coincide la mayoría, debe ser "relativamente joven",
para guiar con energía la barca de Pedro.
En el Vaticano se considera
"joven" a un cardenal que tenga entre 60 y 70 años.
Durante estas reuniones
también comenzarán a definirse los
grupos de cardenales que apoyan a un candidatoy surgirán los
"grandes electores", es decir los cardenales capaces de dirigir el
voto.
Son considerados "grandes electores" por
el poder que detentan en la Iglesia el cardenal decano, Angelo Sodano, que
supera los 80 años y no podrá entrar en la Capilla Sixtina, y el cardenal
camarlengo, Tarcisio Bertone, que sí es elector, al no tener 80 años.
Ya el lunes, la primera
congregación de cardenales comenzará a las 09.30 hora local (08.30 GMT) y la
segunda a las cinco de la tarde (16.00 GMT). Todas las reuniones de los
purpurados se celebrarán en el Aula Nueva del Sínodo, en el complejo del Aula
Pablo VI.
El cardenal decano, Angelo
Sodano, ya ha dicho que hasta que
no estén todos los cardenales electores no se fijará la fecha del cónclave.
La normativa vaticana establece
que éste debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la sede
vacante, con el objetivo de permitir a todos los cardenales del mundo acudir a
Roma.
Pero puesto que muchos cardenales viajaron a Roma para
acompañar a Benedicto XVI en sus últimos días de pontificado, el ya
papa emérito Ratzinger publicó un "motu proprio", que mantiene esas
fechas pero permite un adelanto.
No se descarta que el cónclave
pueda ser convocado para el 11 de marzo.
Texto de la última Audiencia General de Benedicto XVI

Benedicto XVI ha celebrado la
última audiencia general de su pontificado. En la Plaza de San Pedro,
abarrotada por decenas de miles de personas que querían saludarlo, el
Pontífice, emocionado, ha dicho: “Gracias por haber venido en gran número a la
última audiencia general de mi pontificado. Gracias, estoy verdaderamente
conmovido. Y veo a la Iglesia viva. Pienso que tenemos que dar también las
gracias al Creador por el buen tiempo que nos da, ahora, cuando todavía es
invierno”.
Ofrecemos a continuación el texto integral pronunciado por el Santo Padre:
“Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que
hemos escuchado, yo también siento en mi corazón que ante todo tengo que dar
gracias a Dios que guía a la Iglesia y la hace crecer, que siembra su Palabra y
alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento mi corazón se expande y abraza
a la Iglesia extendida por todo el mundo, y doy gracias a Dios por las
"noticias" que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre
la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el
cuerpo de la Iglesia y hace que viva en el amor, y sobre la esperanza que nos
abre y nos orienta hacia la plenitud de la vida, hacia la patria celestial”.
Siento que os llevo a todos conmigo en la
oración, en un presente que es de Dios, en el que recojo cada uno de los
encuentros, cada uno de los viajes, cada visita pastoral. Todo y todos reunidos
en oración para confiarlos al Señor, porque tenemos pleno conocimiento de su
voluntad, en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y por qué nos
comportamos de una manera digna de Él y de su amor, llevando fruto en toda
buena obra.
En este momento, dentro de mí hay mucha
confianza, porque sé, porque todos sabemos que la palabra de verdad del
Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y
renueva, da fruto, en todo lugar donde la comunidad de los creyentes lo escucha
y recibe la gracia de Dios en la verdad y en la caridad. Esta es mi confianza, esta
es mi alegría.

Estamos en el Año de la fe, que he proclamado
para fortalecer nuestra fe en Dios en un contexto que parece dejarlo cada vez
más en segundo plano. Me gustaría invitar a todos a renovar la firme confianza
en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos
brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permiten caminar todos los días,
también entre las fatigas. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese
Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y nos ha mostrado su amor sin límites.
Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. Hay una
hermosa oración que se reza todas las mañanas y dice: "Te adoro, Dios mío,
y te amo con todo mi corazón. Te doy gracias por haberme creado, hecho
cristiano... " Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el don más
precioso, que ninguno puede quitarnos! Demos gracias al Señor por ello todos
los días, con la oración y con una vida cristiana coherente. !Dios nos ama,
pero espera que también nosotros lo amemos.
Pero no es sólo a Dios, a quien quiero dar las
gracias en este momento. Un Papa no está sólo en la guía de la barca de Pedro,
aunque sea su principal responsabilidad, y yo no me he sentido nunca solo al
llevar la alegría y el peso del ministerio petrino, el Señor me ha puesto al
lado a tantas personas que, con generosidad y amor a Dios y a la Iglesia, me
han ayudado y han estado cerca de mi. Ante todo. Vosotros, queridos hermanos
cardenales: vuestra sabiduría y vuestros consejos, vuestra amistad han sido
preciosos para mí. Mis colaboradores, empezando por mi Secretario de Estado,
quien me ha acompañado fielmente en estos años; la Secretaría de Estado y toda
la Curia Romana, así como a todos aquellos que, en diversos ámbitos, prestan su
servicio a la Santa Sede: tantos rostros que no se muestran, que permanecen en
la sombra, pero que en silencio, en su trabajo diario, con espíritu de fe y de
humildad han sido para mí un apoyo seguro y confiable. Un recuerdo especial
para la Iglesia de Roma, ¡mi diócesis! No puedo olvidar a los hermanos en el
episcopado y en el sacerdocio, a las personas consagradas y a todo el Pueblo de
Dios en las visitas pastorales, en los encuentros, en las audiencias, en los viajes,
siempre he recibido mucha atención y un afecto profundo. Pero yo también os he
querido, a todos y a cada uno de vosotros sin excepción, con la caridad
pastoral, que es el corazón de cada pastor, especialmente del Obispo de Roma,
del Sucesor del Apóstol Pedro. Todos los días he tenido a cada uno de vosotros
en mis oraciones, con el corazón de un padre.
Querría que mi saludo y mi agradecimiento
llegase a todos: el corazón de un Papa se extiende al mundo entero. Y me
gustaría expresar mi gratitud al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa
Sede, que hace presente la gran familia de las Naciones. Aquí también pienso en
todos los que trabajan para una buena comunicación y les doy las gracias por su
importante servicio.
Ahora me gustaría dar las gracias
de todo corazón a tanta gente de todo el mundo que en las últimas semanas me ha
enviado pruebas conmovedoras de atención, amistad y oración. Sí, el Papa nunca
está solo, ahora lo experimento de nuevo en un modo tan grande que toca el
corazón. El Papa pertenece a todos y tantísimas personas se sienten muy cerca
de él. Es cierto que recibo cartas de los grandes del mundo – de los Jefes de
Estado, líderes religiosos, representantes del mundo de la cultura, etc.-. Pero
también recibo muchas cartas de gente ordinaria que me escribe con sencillez,
desde lo más profundo de su corazón y me hacen sentir su cariño, que nace de
estar juntos con Cristo Jesús, en la Iglesia. Estas personas no me escriben
como se escribe a un príncipe o a un gran personaje que uno no conoce. Me
escriben como hermanos y hermanas, hijos e hijas, con un sentido del vínculo
familiar muy cariñoso. Así, se puede sentir que es la Iglesia - no es una
organización, no es una asociación con fines religiosos o humanitarios, sino un
cuerpo vivo, una comunidad de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo,
que nos une a todos. Experimentar la Iglesia de esta manera y casi poder tocar
con las manos la fuerza de su verdad y de su amor es una fuente de alegría, en
un tiempo en que muchos hablan de su decadencia. Y, sin embargo, vemos como la
Iglesia hoy está viva.
En estos últimos meses, he sentido que mis
fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia en la oración que me
iluminase con su luz para que me hiciera tomar la decisión más justa no para mi
bien, sino para el bien de la Iglesia. He dado este paso con plena conciencia
de su gravedad y también de su novedad, pero con una profunda serenidad de
ánimo. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones
difíciles, sufridas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no el de
uno mismo.
Permitid que vuelva una vez más al 19 de abril
de 2005. La gravedad de la decisión reside precisamente en el hecho de que a
partir de aquel momento yo estaba ocupado siempre y para siempre por el Señor.
Siempre - quien asume el ministerio petrino ya no tiene ninguna privacidad-.
Pertenece siempre y totalmente a todos, a toda la Iglesia. Su vida es, por así
decirlo, totalmente carente de la dimensión privada. He podido experimentar, y
lo experimento precisamente ahora, que uno recibe la propia vida cuando la da.
Dije antes que mucha gente que ama al Señor ama también al Sucesor de San Pedro
y le quieren; que el Papa tiene verdaderamente hermanos y hermanas, hijos e
hijas en todo el mundo, y que él se siente seguro en el abrazo de su comunión,
porque ya no se pertenece a sí mismo, pertenece a todos y todos le pertenecen.
El "siempre" es también
un "para siempre" - no existe un volver al privado. Mi decisión de
renunciar al ejercicio del ministerio activo, no lo revoca. No regreso a la
vida privada, a una vida de viajes, reuniones, recepciones, conferencias, etc.
No abandono la cruz, sigo de un nuevo modo junto al Señor Crucificado. No
ostento la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, sino que resto
al servicio de la oración, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San
Benito, cuyo nombre llevo como Papa, me servirá de gran ejemplo en esto. Él nos
mostró el camino a una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la
obra de Dios.
Doy las gracias a todos y cada uno, también
por el respeto y la comprensión con la que habéis acogido esta decisión tan
importante. Seguiré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la
reflexión, con la dedicación al Señor y a su Esposa, que he tratado de vivir
hasta ahora cada día y quisiera vivir siempre. Os pido que os acordéis de mí
delante de Dios, y sobre todo que recéis por los Cardenales, llamados a un
cometido tan importante, y por el nuevo Sucesor del Apóstol Pedro: el Señor le
acompañe con la luz y el poder de su Espíritu.
Invoquemos la intercesión
maternal de la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia para que acompañe a
cada uno de nosotros y toda la comunidad eclesial; a Ella nos encomendamos con
profunda confianza.
¡Queridos amigos y amigas! Dios
guía a su Iglesia, la sostiene siempre, y especialmente en tiempos difíciles.
No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única verdadera visión del
camino de la Iglesia y del mundo. En nuestro corazón, en el corazón de cada uno
de vosotros, haya siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro
lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos envuelve con su amor.
¡Gracias!”
Fuente: VIS - Vatican Information
Service
sábado, 2 de marzo de 2013
Libro-homenaje digital a Benedicto XVI, Romano Pontífice emérito, en la web del Vaticano
«Queridos hermanos y hermanas:
después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a
mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor». Éstas fueron las primeras palabras de Benedicto XVI, pronunciadas
desde el Balcón central de la Basílica Vaticana, en la tarde del martes 19 de
abril de 2005. Con ellas, se abre un libro-homenaje digital en la página web
del Vaticano al ya Romano Pontífice emérito, con las mejores fotografías de estos
años, y los textos más significativos de Benedicto XVI. Puede verse pinchando
en el siguiente enlace:
http://www.vatican.va/bxvi/omaggio/index_sp.html
http://www.vatican.va/bxvi/omaggio/index_sp.html
Benedicto XVI está bien, lee, escucha música y pasea
En
su habitual charla cotidiana con los periodistas para informales, el padre
Federico Lombardi, director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, ha dicho
ayer, que a las 8 de la noche anterior, con la entrada de la Sede Vacante, la
Cámara Apostólica, es decir, el Camarlengo y sus colaboradores sellaron el
apartamento del Santo Padre en el Palacio Apostólico del Vaticano. (El cardenal
Tarcisio Bertone no es ya Secretario de Estado, sino Camarlengo).
Ayer,
a las 12:30, el vice-camarlengo también selló el apartamento pontificio que se
encuentra en el Palacio de san Juan de Letrán.
Esta
mañana el Padre Lombardi habló por teléfono con el secretario de Benedicto XVI
Mons. Gaenswein que le informó que el Santo Padre está muy relajado y durmió
muy bien, como siempre. En Castel Gandolfo se respira un tono relajado y
distendido, con un clima agradable de serenidad y de paz.

Esta mañana, después de haber
reposado tranquilamente, celebró la Santa Misa como todos los días, a las 7,30.
Rezo del breviario, los Laudes, las Lecturas y desayunó. El día del obispo
emérito de Roma transcurre entre la oración y la reflexión, viendo también los
mensajes de felicitación que ha recibido de todo el mundo. Por la tarde,
durante su paseo por los jardines en invierno, le gusta rezar el Rosario. El
Papa se ha traído a Castelgandolfo distintos libros de teología, espiritualidad
e historia. El Papa en días pasados tocaba el piano después de cenar, signo de
su distensión y serenidad de ánimo. Ayer no lo hizo, pero es previsible que lo
vuelva a hacer los próximos días. Igualmente se ha traído algunos discos de
música clásica”.
Primera Congregación de Cardenales
En el primer día de Sede Vacante, y según lo establece la
Constitución apostólica "Universi Domini Gregis", el cardenal Decano
Angelo Sodano convocó a los Cardenales a la primera
Congregación General que será el próximo lunes 4 de marzo.
Esta primera Congregación General está previsto que comience a las 9,30 de la mañana en la Sala Nueva del Sínodo de los Obispos. La segunda Congregación General será también este lunes, a las 17.00 h, en el mismo lugar.
El texto de la carta es el siguiente:
“En analogía a cuanto prescribe la Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis” del 22 de febrero de 1996 en el num. 19, en caso de muerte del Sumo Pontífice, cumplo el deber de comunicar oficialmente a Su Eminencia la noticia de la vacante de la Sede Apostólica por la renuncia presentada por parte del Papa Benedicto XVI, y efectiva desde ayer tarde, 28 de febrero, a las 20,00 hora de Roma.
Comunicándole cuanto precede cumplo el deber de convocar a Vuestra Eminencia a la primera de las Congregaciones generales del Colegio de Cardenales, que se celebrará el lunes 4 de marzo a las 9,30, en el Aula Pablo VI, Sala del Sínodo de los Obispos.
Las Congregaciones generales continuarán después, con normalidad, hasta que no se alcance el número completo de cardenales electores y el Colegio de Cardenales decida la fecha del ingreso en el Cónclave de dichos cardenales electores según lo establecido en el reciente Motu Proprio del pasado 22 de febrero sobre algunas modificaciones de las normas relativas a la elección del Romano Pontífice. Por mi parte aprovecho la ocasión para saludarle fraternalmente”.
viernes, 1 de marzo de 2013
Sede Vacante: así se gobierna la Iglesia y la Santa Sede cuando no hay Papa
La Iglesia está en Sede Vacante
desde el jueves a las 20.00h, cuando se cerraron las puertas del Palacio de
Castelgandolfo y se retiró la Guardia Suiza, que sólo sirve al Sumo Pontífice,
cargo al que ha renunciado Beneicto XVI, ahora ya Papa emérito.
La Iglesia Universal se queda sin
cabeza visible en la tierra. El
cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, y el Colegio de Cardenales, con Angelo
Sodano como decano, se encargan del gobierno de la Santa Sede y la
Iglesia hasta que se nombre un nuevo Pontífice.
Sólo asuntos ordinarios o
inaplazables
Los cardenales podrán encargarse
del despacho de los asuntos ordinarios o los inaplazables, y de la preparación
del Cónclave y sus fases previas.
Se formarán dos clases de
congregaciones: una general, formada por todo el Colegio, que se encargará de
los asuntos más importantes, y otra particular integrada por el camarlengo, que
es Tarcisio Bertone, y por tres
cardenales extraídos por sorteo, que se ocupará de los asuntos ordinarios,
según precisa la Constitución Apostólica ´Universi Domini Gregis´.
Estas reuniones, conocidas como
"preparatorias", deben celebrarse a diario a partir del día
establecido. En este caso, el cardenal decano del Colegio Angelo Sodano, que
presidirá dichas congregaciones, ha avisado a los cardenales que han acudido a
la despedida del Papa Benedicto XVI, de que este viernes enviará la convocatoria para el inicio de las congregaciones
generales para convocar el Cónclave la próxima semana, por lo que éstas
podrían comenzar el próximo lunes 4 de marzo.
Juramentos de secreto
En las primeras congregaciones
todos los cardenales deberán prestar juramento de observar las disposiciones
contenidas en la Constitución Apostólica y de guardar el secreto.
"Prometemos, nos obligamos y
juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas
contenidas en la Constitución apostólica Universi Domini Gregis del Supo
Pontífice Juan Pablo II, y mantener
escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que
ver con la elección del Romano Pontífice", leerá Sodano delante de
todos los cardenales.
A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.
A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.
Se sortean las habitaciones en
la residencia
En una de las Congregaciones inmediatamente
posteriores, los cardenales deberán decidir, entre otros asuntos, el sorteo de
las habitaciones en la Domus Sanctae Marthae, la preparación de la Capilla
Sixtina, confiar a dos eclesiásticos de
clara doctrina el encargo de predicar a los cardenales dos ponderadas
meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en este momento, cuidar
que sea anulado el anillo del Pescador y fijar el día y la hora del comienzo de
las operaciones de voto.
Con la Sede Vacante, los jefes de
los Dicasterios de la Curia Romana, el secretario de Estado del Vaticano, los
cardenales prefectos y los presidentes arzobispos, así como los miembros de los
dicasterios, cesan en el ejercicio de
sus cargos, excepto el camarlengo y el penitenciario mayor que se
encargan de los asuntos ordinarios.
Tampoco cesan en su cargo durante
la Sede Vacante el vicario general de la diócesis de Roma ni el arcipreste de
la Basílica Vaticana.
Cónclave en 15 días... o antes
El Cónclave comenzará en la fecha
establecida por los cardenales y aunque suele celebrarse entre 15 y 20 días
después de la muerte o renuncia del Pontífice, según el Motu Proprio publicado
por Benedicto XVI antes de su renuncia, podrá adelantarse si así lo estima
oportuno el Colegio Cardenalicio.
Los cardenales se alojarán en la
Domus Sanctae Marthae que permanecerá cerrada al igual que la Capilla Sixtina.
Durante este tiempo, los electores no
podrán mantener correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios como
las redes sociales.
El derecho a elegir al Romano
Pontífice corresponde únicamente a los cardenales electores, es decir, aquellos
que antes del día en que la Sede quede vacante no hayan cumplido los 80 años.
Además, el número de cardenales no podrá superar en ningún caso los 120.
Concretamente, en el Cónclave de 2013
habrá 115 cardenales, de los cuales más de la mitad han sido nombrados por el
Papa emérito Benedicto XVI.
¡Ven, Espíritu Creador!
En la mañana del día fijado para
el comienzo del Cónclave, los cardenales electores se dirigirán a la Basílica
de San Pedro en el Vaticano para participar en la Misa Solemne ´Pro eligiendo
Papa´. Desde allí, se trasladarán en solemne procesión, invocando con el canto
del Veni Creator la venida del Espíritu Santo, hasta la Capilla Sixtina
del Palacio Apostólico, lugar del desarrollo de la elección. Dentro de la sede,
se comprobará que no sean instalados dolosamente medios de grabación o
transmisión.
Una vez allí, el cardenal decano,
Angelo Sodano, leerá el juramento que deberán hacer todos los cardenales.
"Todos y cada uno de
nosotros Cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice
prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las
prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica (...). Igualmente,
prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de nosotros que, por
disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el ´munus petrinum´ de
Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos
espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede".
"Sobre todo, prometemos y
juramos -continúa- observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos
como laicos, el secreto sobre todo lo
relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que
ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al
escrutinio; no violar de ningún modo este secreto tanto durante como
después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice;
no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma
de intervención".
Los cardenales juran poniendo la mano sobre los Evangelios.
Abstenerse de compromisos, pactos y acuerdos
Concretamente, los números 56 y
57 de la Constitución insisten en la observancia del secreto al establecer que
los cardenales electores deberán abstenerse durante el proceso de elección de
enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano.
En este sentido, el número 58
remarca que "quienes directa o indirectamente pudieran violar el secreto
ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro medio, incurrirían
en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica".
Además, en los números 81 y 82, se dice que los cardenales se abstendrán de
toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo.
A por mayoría de dos tercios
La forma de elección se realizará
únicamente por escrutinio y se necesitarán dos tercios de los votos para la
elección del nuevo Pontífice. Si eso no ocurre en la tarde del primer día, es
decir, en la primera votación, se continuará en la segunda jornada con cuatro
escrutinios más, dos por la mañana y dos por la tarde.
Si ningún cardenal consigue los
dos tercios en las votaciones matutinas, habrá una fumata negra y lo mismo
ocurrirá por la tarde. Así, hasta tres días consecutivos. Si en el tercero tampoco
sale elegido el nuevo Sumo Pontífice, el proceso de elección se suspende por un
día para realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales
electores.
Si tras cuatro series de
escrutinios no se obtuviera resultado positivo, entonces, según el Motu Proprio
publicado por Benedicto XVI tendrá que procederse a la votación no por mayoría
sino que de nuevo se deberán alcanzar "al menos" dos tercios.
Finalmente, cuando sea elegido el
nuevo Papa, el cardenal decano le pedirá su consentimiento y le preguntará cómo
quiere ser llamado y el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias
levantará acta. Los fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la
fumata blanca.
Los "24 jubilados"
Se habían retirado de las tareas de gobierno; se dedicaban a
actividades espirituales, a un ritmo más pausado. Pero la Iglesia les ha
convocado para ejercer su misión más importante en su ancianidad.
En España y otros países, la gente suele jubilarse a los 65
años. En la Iglesia, los obispos tienen la obligación de presentar su renuncia
al Papa al cumplir los 75. Éste puede decidir esperar hasta dos o tres años
antes de aceptarla.
Se da entonces una circunstancia curiosa: la de los
cardenales que desde los 75 años (o un poco más mayores) están retirados y son
"eméritos", que ya no pastorean sus diócesis ni ejercen cargos de
primera línea en la Curia, pero que aún no tienen 80 años, y por lo tanto son
convocados desde su retiro para que participen en el Cónclave con derecho a
voto.
Los 25 «jubilados»
De los 117 cardenales con derecho a voto, ésta es la
situación de 25 de ellos: "eméritos" pero electores; sin edad para
dirigir sus diócesis, pero con edad para elegir Papa. De ellos, el cardenal de
Yakarta, Julius Riyadi Darmaatmadja, no acudirá al Cónclave por razones de
salud.
Quedan pues estos 24
cardenales, "jubilados" que ponderarán las palabras de Benedicto XVI
sobre un Papa que tenga "vigor" para dirigir la Iglesia en este
acelerado siglo XXI. Hay que tener en cuenta que la media de edad entre todos
los cardenales electores es de 72 años.
Cardenales eméritos
de 75 a 78 años
Antonios Naguib,
Patriarca Emérito de Alejandria (Copto-católico), Egipto, 78 años
Roger Michael Mahony,
Arzobispo Emérito de Los Angeles, EEUU, 77 años
Jean-Claude Turcotte,
Arzobispo Emérito de Montréal, Canada; 76 años
Ivan Dias, Prefecto
Emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, casi 77 años
Cláudio Hummes,
O.F.M., Prefecto Emérito de la Congregation para el Clero; 78 años
Carlos Amigo Vallejo,
O.F.M., Arzobispo Emérito de Sevilla, 78 años
Justin Francis
Rigali, Arzobispo Emérito de Filadelfia, EEUU, 78 años
Ennio Antonelli,
Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Familia, 76 años
Attilio Nicora,
Presidente Emérito de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica,
76 a.
William Joseph
Levada, Prefecto Emérito de la Congregation para la Doctrina de la Fe; 76 años
Franc Rodé, C.M.,
Prefecto Emérito de la Congregation para la Vida Consagrada, 78 años
Giovanni Lajolo, Presidente
Emérito del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, 78 a.
Paul Josef Cordes,
Presidente Emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum”; 78 años
Francesco Monterisi,
Archipreste Emérito de San Pablo Extramuros, 78 años
Paolo Sardi, Vicechambelán
emérito de la Cámara Apostólica, 78 años
Velasio De Paolis,
C.S., Presidente Emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos; 77 años
Cardenales de 79
años, o a punto de cumplir los 80
Dionigi Tettamanzi,
Arzobispo Emérito de Milán, Italia, 79 años
Geraldo Majella
Agnelo, Arzobispo Emerito de São Salvador da Bahia, Brasil; 79 años
Francisco Javier
Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago de Chile; 79 años
Raffaele Farina,
S.D.B., Archivista Emérito de los Archivos Secretos Vaticanos, 79 años
Godfried Danneels,
Arzobispo Emérito de Malinas-Bruselas, Bélgica, casi 80 años.
Juan Sandoval
Íñiguez, Arzobispo Emérito de Guadalajara, México; casi 80 años
Walter Kasper,
Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos;
casi 80 a.
Severino Poletto,
Arzobispo Emérito de Turín, Italia, casi 80 años
Si Benedicto XVI hubiera decidido aplazar la Sede Vacante un
año, el Cónclave tendría 8 cardenales menos. Si hubiera decidido aplazar la
sede vacante un par de meses, habría dejado fuera a Daneels, Íñiguez, Kasper y
Poletto. Algunos de estos cumplen años en los próximos 15 días, y pueden acudir
al Cónclave porque lo importante es la edad en el momento de declararse la Sede
Vacantes, es decir, el jueves 28 a las 20 horas.
Anoche, lluvia de
"eméritos jóvenes"
Por último, cabe destacar que ahora mismo el Vaticano está
lleno de "eméritos jovencísimos": todos los Presidentes de Pontificios
Consejos se convirtieron automáticamente en "eméritos", perdiendo su
cargo, desde el momento en que se declaró la Sede Vacante. Así, Turkson, con 64
años, es "emérito" del Pontificio Consejo Justicia y Paz; Cañizares,
con 67 años, es "emérito" de la Congregación de Culto Divino, etc...
Los menores de 60
años
En cuanto a
cardenales "jóvenes", sólo hay 5 menores de 60 años: el arzobispo
siro-malankar, Baselios Cleemis Thottunkal (53 años); el arzobispo de Manila,
Luis Antonio Gokim Tagle (55 años); el arzobispo de Berlín, Rainer Maria Woelki
(56 años); y los cardenales Marx (de Munich) y Eijk (de Utrecht), con 59 años.
(ReL)
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