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viernes, 4 de junio de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (VII)

Formación

De igual modo, así como acontece con la institución de los ministerios laicos ya existentes, se supone una atención creciente a la formación sistematizada de los nuevos ministros que actuarán en nombre de la Iglesia.

Sobre la formación de catequistas, el Directorio para la Catequesis resalta "la necesidad de formar catequistas para la evangelización en el mundo actual, armonizando con sabiduría la atención debida a las personas y a las verdades de fe, el crecimiento personal y la dimensión comunitaria, el cuidado de las dinámicas espirituales y la dedicación al compromiso en favor del bien común".

Otro aspecto señalado por el Directorio se refiere a algo dicho por el Papa Francisco en su discurso a los participantes en el Congreso Internacional de Catequesis, en 2013: "Catequista es una vocación. Ser catequista, esta es la vocación; no trabajar como catequista.  ¡Cuidado!, no he dicho «hacer» de catequista, sino «serlo»

miércoles, 2 de junio de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (VI)

Vocación

Reconocer el servicio catequético como un ministerio instituido es algo que procede de la teología y la eclesiología del Concilio Vaticano II.

No es simplemente un servicio que prestas a una comunidad. Dice el Papa: "es una vocación". Servir en nombre de la Iglesia a la comunidad, a la educación de la fe, y hacerlo por el Bautismo que recibimos y a la verdad que profesamos; al asumirlo, la Iglesia no lo reconoce como un papel, sino como una misión, no como un atributo, sino como algo propio de la identidad del bautizado.

La institución de este ministerio, responsabiliza a la propia jerarquía que lo confiere. "No es un título que se da, sino una misión que se reconoce. Es don de Dios. No es una distribución efectiva y práctica o pragmática de tareas, es pronunciar la verdad de sí mismo, el catequista, en la condición de ministro y no solamente de un colaborador funcional. Y eso, educa a la Iglesia y a los obispos, presbíteros y diáconos. Nos educa para tomar el debido aprecio y reconocer su  grandeza y lo que significa educar a la fe de un pueblo".


lunes, 31 de mayo de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (V)

Lugar significativo

El directorio agrega que, "en el conjunto de los ministerios y servicios, con los que la Iglesia realiza su misión evangelizadora, el "ministerio de la catequesis" ocupa un lugar significativo, indispensable para el crecimiento en la fe", tomando esa expresión de la exhortación apostólica Catechesi tradendae (1979), de san Juan Pablo II.

"Este ministerio introduce a la fe, juntamente con el ministerio litúrgico, genera hijos de Dios en el seno de la Iglesia. Por este motivo, la vocación específica del catequista tiene su raiz en la vocación común del pueblo de Dios, llamado a servir el designio salvífico de Dios a favor de la humanidad", completa el Directorio.

En relación al tema, el documento de la Santa Sede, enfatiza que toda la comunidad cristiana es responsable por el ministerio de la Catequesis, pero cada uno conforme a su condición particular en la Iglesia: ministros ordenados, personas consagradas, fieles laicos. "Por medio de ellos, en la diferencia de sus funciones, el ministerio catequético ofrece, de modo completo, la Palabra y el testimonio de la realidad eclesial. Si faltase alguna de esas formas de presencia, la catequesis perdería parte de la propia riqueza y significado", dice el documento, remitiéndose al Directorio General para la Catequesis (1977).


sábado, 29 de mayo de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (IV)

Al instituir el ministerio de Catequista por medio de la carta apostólica en la forma de Motu Proprio Antiquum ministerium, presentada el 11 de mayo, el papa Francisco atribuye un carácter institucional a una misión que, históricamente, ya poseía una esencia ministerial.

La palabra ministerio, del latín ministerium, se refiere a la función del servidor; luego, ministro es aquel que sirve. Desde los inicios de la Iglesia, los cristianos se refieren a aquellos que realizan diferentes servicios en la comunidad como ministros. Con el pasar del tiempo y el desarrollo de la jerarquía eclesiástica, esos servicios fueron categorizados, destacándose los ministerios ordenados, o sea, los que reciben el sacramento del orden, así como los diversos ministerios laicales, siendo algunos de ellos instituidos oficialmente por medio de un rito, como los ministros extraordinarios de la Comunión, lectores y acólitos.

Esa sistematización, con todo, no tomaba de los demás servicios eclesiales su carácter ministerial, en medio de los diferentes dones y carismas existentes en la Iglesia, a la vista de la evangelización, entre los que está la catequesis. Esto es resaltado en el actual Directorio para la Catequesis, publicado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, con aprobación del Papa en junio del 2020. En el capítulo III, dedicado al catequista, el documento recuerda lo que dice la constitución dogmática Lumen gentium, del Concilio Vaticano II (1962-1965): "En la edificación del cuerpo de Cristo, hay diversidad de miembros y de funciones. Único es el Espíritu que, para el bien de la Iglesia, distribuye sus dones conforme a su riqueza y las necesidades de los ministerios".

jueves, 27 de mayo de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (III)

 Presentación del documento

Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, dijo que Francisco quiso dar un paso a la "renovación de la Catequesis", presentándolo como un ministerio laical.

Según el obispo, se trata de una gran novedad y la "realización de un deseo de San Pablo VI", que señalizaba la participación creciente de los fieles laicos en el servicio y en la colaboración con los pastores. "Han pasado 50 años hasta que la Iglesia llegue a reconocer que el servicio de tantos hombres y mujeres, con su empeño catequístico, constituyó realmente un ministerio peculiar para el crecimiento de la comunidad cristiana" afirmó Fisichella.

De esa forma, Francisco "promueve la formación y el esfuerzo del laicado". Fisichella añadió que la novedad va en el mismo sentido de la reciente institución de los ministerios de acólito y lector, permitiendo que los laicos "estén más preparados para la transmisión de la fe".

martes, 25 de mayo de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (II)

Un ministerio laical

El Papa instituyó este nuevo (y antiguo) ministerio de catequista, por tanto, como un "ministerio laical", pues los laicos, en su vida cotidiana, "tiene relaciones familiares y sociales" que les permiten vivenciar la realidad concreta del mundo en que vivimos y traducimos los términos de la fe.

Así define el papa Francisco este ministerio: "El catequista es llamado, en primer lugar, a expresar su competencia en el servicio pastoral de la transmisión de la fe que se desenvuelve en sus diferentes etapas: del primer anuncio que introduce al Kerigma a la instrucción que nos vuelve conscientes de la vida nueva en Cristo y prepara, en especial, a los sacramentos de la iniciación cristiana hasta la formación permanente, que permite a cada bautizado estar preparado a responder a quien le pida razón de su esperanza".

Como en la educación en general, la Catequesis puede y debe ser constantemente actualizada en sus "metodologías e instrumentos", afirma el Papa, para que el Evangelio sea anunciado con creatividad. "Fidelidad al pasado y responsabilidad con el presente son las condiciones indispensables para que la Iglesia pueda desenvolver su misión en el mundo".

El rito de la institución del ministerio será elaborado y publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Las conferencias episcopales deberán presentar una propuesta de formación a los catequistas, conforme a su realidad local. Corresponderá a los obispos diocesanos hacer el discernimiento sobre la misión del catequista y a quien instituirlo.

Será "hombres y mujeres de fe profunda y madurez humana, que tengan una participación activa en la vida de la comunidad cristiana", afirma el Santo Padre.

domingo, 23 de mayo de 2021

Un nuevo y «antiguo ministerio»: el de catequista (I)

El papa Francisco instituyó un nuevo ministerio en la Iglesia: el del catequista. En realidad se trata de un «antiguo ministerio» (Antiquum ministerium), título de la Carta Apostólica en forma de motu proprio -decreto papal con fuerza de ley-, en el que el Pontífice eleva la catequesis a la condición de ministerio instituido. Fue publicado el 11 de mayo, pero fue firmado el día 10, memoria litúrgica de san Juan de Ávila.

Esto quiere decir que, a partir de ahora, la Iglesia debe dedicar aún más atención a la formación de los catequistas, tratando a la Catequesis como una verdadera vocación. También habrá una ceremonia específica para instituir el ministerio.

Una historia antigua

La enseñanza de la Palabra de Dios y de las «cosas» eclesiásticas viene desde la Iglesia primitiva, de las comunidades que se habían formado alrededor de los apóstoles. En el documento, el Papa hace referencias a los «maestros» o personas que enseñaban a otros fieles. Había una «comunión de vida como característica de la fecundidad de la verdadera catequesis recibida», dijo el Papa.

Los catequistas siempre fueron hombres y mujeres que, «obedientes a la acción del Espíritu Santo, dedicaron su vida para edificar la Iglesia». Desde el Concilio Vaticano II, en los años 1960, la Iglesia ya pasó a hablar de la Catequesis como un ministerio, partiendo de su misión evangelizadora, y a ser ejercido en nuestros tiempos principalmente por los laicos.

A partir de ahí, dice el Papa, «la Iglesia sintió, con renovada conciencia, la importancia del empeño del laicado en la obra de la evangelización». El Concilio afirmó, en el decreto Ad gentes, que «el papel del catequista es de máxima importancia».

Más allá del Concilio Vaticano II, el papa Francisco también cita sínodos, conferencias episcopales y a San Pablo VI, en la justificación para la creación del ministerio del catequista.

«Recibir un ministerio laical como el de catequista imprime una acentuación mayor al desempeño misionero típico de cada bautizado, que se debe desenvolver de forma plenamente secular, sin caer en alguna expresión de clericalización», afirma el decreto, haciendo referencia a San Pablo VI.

viernes, 7 de mayo de 2021

El papa Francisco instituye el ministerio del Catequista

El papa Francisco desea conferir un mandato oficial a la vocación del "catequista". Por ello, publicó el Motu propio Antiquum ministerium con el cual se instituye el ministerio del catequista. 

Esto significa prestar un servicio reconocido institucionalmente para atender las necesidades pastorales de la Iglesia en la acción de educar en la fe a adultos, jóvenes o niños. Una labor que normalmente llevan a cabo en las parroquias muchos ‘laicos’ y laicas’, sin algún tipo de oficialidad.

Ministerios instruidos

La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que el próximo martes 11 de mayo de 2021, en directo streaming, desde su sede, tendrá lugar la conferencia de presentación de la carta apostólica firmada por el Papa.

En la conferencia intervendrán: monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización (CPNE) y el obispo Franz-Peter Tebartz-van-Elst, delegado para la catequesis del CPNE.

Cabe decir que un ministerio es un servicio encomendado a algunos miembros de la Iglesia. Por ejemplo, como los “ministerios ordenados” de los obispos, diáconos y sacerdotes. Los catequistas serán parte de los ministerios ’instruidos”, es decir de los ministerios de los no “ordenados”.

El Motu proprio, por tanto, establecerá formalmente el ministerio del catequista, desarrollando esa dimensión evangelizadora de los laicos deseada por el Vaticano II. Así como existe ya una institucionalización de los acólitos, los lectores y los ministros de la comunión, etc.  

domingo, 20 de septiembre de 2020

Comienza la Catequesis Parroquial

Estamos a punto de comenzar un nuevo curso catequético, marcado por la pandemia del COVID-19. Desde la parroquia os comunicamos que la catequesis dará comienzo el próximo domingo 18 de octubre, siendo este año SEMIPRESENCIAL, dadas las medidas que adoptaremos.

Para conocer cómo será este curso, esperamos a los Padres/Madres/Tutores de los niños de la catequesis, el domingo 11 de octubre en la Iglesia Parroquial a las 11:45 h. 

Agradeceríamos que se entregasen las fichas cubiertas de los niños/as lo antes posible para una mejor organización de la catequesis. 



Para descargar la ficha, pincha AQUÍ

viernes, 30 de noviembre de 2018

Por un Adviento “Dis-Ferente”

El próximo domingo día 2 de diciembre, coincidiendo con el inicio del tiempo de Adviento, se celebrará un año más en la Diócesis compostelana el Día Diocesano de las Personas con Discapacidad.

La Comisión Diocesana de Pastoral con Personas con Discapacidad ha preparado diversos materiales e iniciativas para que este Adviento sea realmente “Disferente”. Esta Comisión lleva por nombre “Catequesis Dis-Ferente”, en alusión a la discapacidad como un factor de diversidad y pluralidad, y por lo tanto, de enriquecimiento para la Iglesia y sus miembros. En su diversidad, las personas con discapacidad muestran a la Iglesia la riqueza y grandeza del hombre creado y amado por Dios; reclamando, por ello, la creatividad propia de la fe, que debe expresarse en la riqueza de lenguajes y modos de comunicación.

Bajo el lema “Que todos seamos diferentes, es de lo más normal”, la Diócesis compostelana quiere conmemorar este día como un evento de fe que no nos puede dejar indiferentes. Las personas con otras capacidades nos interpelan y nos piden que les demos cada vez más voz y más presencia.

Entre los eventos programados para este día, está previsto que la misa del domingo día 2 de diciembre,que se retrasmite a las diez de la mañana (10:00 am.) en el Canal Autonómico <http://www.crtvg.es/tvg/programas/santa-misa>, se celebre incluyendo algunos elementos adecuados para las personas con discapacidad.
- Catequesis para el Despertar Religioso
- Catequesis para la Primera Comunión
- Catequesis para Confirmación
- Actividad para concienciar a los niños/as sobre la Discapacidad
- Carta Pastoral del Arzobispo de Santiago de Compostela
- Corona de Adviento para una “Catequesis Dis-Ferente”

miércoles, 30 de agosto de 2017

Domingo XXII del Tiempo Ordinario

A los discípulos de Jesús los conflictos nos pueden venir de fuera, de la familia, de los amigos, de los que piensan y viven de otro modo.

Sin embargo, uno de los conflictos más fuertes es el que se gesta en el interior de uno mismo cuando, movidos por el miedo y la desesperación, dejamos de experimentar la cercanía y la fuerza de Dios, que nunca nos abandona. Cristo nos invita a que no nos dejemos dividir y nos mantengamos entregados a la misión.

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Qué es el alba?

La palabra "Alba" deriva del verbo "Albeo", que significa "blanquear". Le llamamos Alba, porque debe ser blanca, tersa y limpia.

El Alba debe cubrir el cuerpo porque esto simboliza la esperanza, que proviene de la gracia.

Es larga, pues significa la justicia que el sacerdote debe guardar en todas sus obras y acciones. Significa que el sacerdote de Cristo ha de estar revestido de todas las VIRTUDES.

El Alba simboliza la pureza del alma lavada por el bautismo. Antigüamente, el segundo domingo de Pascua, se solían sacar "el alba", los que habían recibido el bautismo una semana antes. Más tarde, ese domingo se pasó a llamar "Domingo in albis".

El Alba es una vestidura de lino que los griegos llamaban "poderis" o "podas", porque era una prenda larga hasta los pies. Los griegos llamaban "podos" a los pies.

El Alba se ata a la altura de la cintura con el "CÍNGULO". La palabra cíngulo proviene del latín, y significa "ceñir" y simboliza la castidad.



sábado, 3 de diciembre de 2016

La creación con ojos de niño

"Y vio Dios que todo era bueno" (Gn 1,12)

"Si Dios ve que la Creación es algo bello, algo bueno, también nosotros debemos tener esta actitud de verla Creación como bella y buena... Y por esta belleza alabamos a Dios, le damos gracias a Dios por habernos dado tanta belleza..." Papa Francisco

En este gran mural, vemos cómo los niños de 1º de Catequesis, representaron la Creación.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La Iglesia existe para evangelizar… y la catequesis está al servicio de la evangelización

La Iglesia existe para evangelizar, esto es, para llevar la Buena Noticia a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. (DGC 46)
Una vez que las personas deciden ser cristianos (una vez que en ellos existe una fe inicial, una primera conversión), la primera institución encargada de transmitir y enseñar esta buena noticia es la catequesis. Por eso no puede faltar la catequesis en ninguna parroquia. Sin catequesis no podríamos conocer a Jesús, que es el camino, la verdad y la vida.
Al ser la catequesis una actividad tan común en la Iglesia, a veces, los personalismos, la falta de información y de formación, la limitación de medios materiales y humanos, etc. producen unos modelos de catequesis dispares. Así nos quejamos de que en esta parroquia se hace la catequesis de este modo y en la vecina de modo distinto.
No obstante, la Iglesia se hace permanentemente la pregunta: para el hombre de nuestro tiempo, ¿qué catequesis tenemos que organizar? Por eso salen permanentemente documentos oficiales que proponen un determinado modelo de catequesis, respetando la peculiaridad de cada lugar. A continuación explicamos lo que entiende hoy la Iglesia, por la gran tarea de la catequesis.
QUÉ ES LA CATEQUESIS
Hay muchos modos y maneras de definir la catequesis. Nosotros vamos a hacerlo gradualmente.
  • Hasta ahora ya hemos dado una definición muy simple: “Catequesis es transmitir y enseñar la buena noticia (el Evangelio)”. Pero es importante seguir matizando…
  • Una segunda aproximación a lo que es la catequesis… nos vamos a fijar en la definición de catequesis que hicieron los obispos españoles hace unos años:
Es la etapa (o período intensivo) del proceso evangelizador, en la que se capacita básicamente a los cristianos para entender, celebrar y vivir el Evangelio del Reino al que han dado su adhesión, y para participar activamente en la realización de la comunidad eclesial y en el anuncio y difusión del Evangelio.
Esta formación cristiana -integral y fundamental- tiene como meta la confesión de fe.
Explicado de otra manera: por un lado están las cosas que pasan, la vida… lo que acontece a nuestro alrededor. Por otro, la Palabra de Dios, el Evangelio que es luz y camino y vida.
En el interior de cada persona ponemos en contacto y relacionamos esas dos realidades, contrastamos lo que dice Dios y lo que hacemos y pensamos las personas… Si logramos “meter” la Palabra de Dios dentro de nuestra vida, para transformar nuestra conducta, descubrir nuevos caminos, etc… habremos hecho catequesis.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Fuentes de fe: los catecismos (I)

Decíamos en el post anterior, que los catequistas no podemos transmitir aquello que nos viene en gana, sino que debemos transmitir la fe de la Iglesia. ¿Dónde podemos buscar, entonces, los contenidos, el mensaje? ¿Cómo saber que lo que transmitimos es la fe de la Iglesia? ¿Hay algún medio o instrumento que nos proporcione la fe de la Iglesia con todas las garantías?
La respuesta es muy sencilla: los catecismos son precisamente los instrumentos que la Iglesia pone a nuestro alcance para garantizar que la fe allí expuesta es la fe auténtica de la Iglesia.
El catecismo es un libro de fuentes de fe
Lo primero que se puede y se debe afirmar de un catecismo es que se trata de un “instrumento al servicio de la catequesis”.
No es un instrumento más, sino un instrumento singular, privilegiado. Porque el catecismo nos ofrece las fuentes de la fe, es decir, aquellas convicciones básicas y fundamentales de la fe cristiana. Éste contiene:
El mensaje cristiano en su integridad, la experiencia de fe vivida por la Iglesia, presentados orgánica y progresivamente, para ayudar a los que caminan hacia la maduración en la fe.
Una exposición autorizada de la fe cristiana
Efectivamente, un catecismo para ser tal, requiere la promulgación explícita del obispo para su diócesis, voz autorizada y garante de autenticidad. No se trata pues de compendios realizados a título personal, elaborados por catequistas o sacerdotes.
El catecismo es, pues, libro de la fe que los obispos ofrecen a sus comunidades de manera autorizada y auténtica.
Una síntesis orgánica
Los catecismos recogen sistemática y orgánicamente la verdad revelada, vivida y expresada por la Iglesia de todos los tiempos. En ellos se nos ofrecen:
 – Los elementos nucleares del mensaje cristiano (lo que la Iglesia cree)
–  Las actitudes fundamentales de la conducta cristiana (lo que la Iglesia vive)
–  La iniciación a la vida sacramental (lo que la Iglesia celebra y reza)
Cada uno de los catecismos constituye esa síntesis adaptada a la edad de los destinatarios.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Transmitir la fe de la Iglesia (II)

 
1. LO QUE SE HA DE CREER
Cuando nos santigüamos, quizás sin darnos cuenta, estamos proclamando, en el mejor de los resúmenes, lo que es la fe de la Iglesia: “En el nombre del Padre (Dios Padre, Creador…), del Hijo (Jesús, que nació, vivió, murió, resucitó), del Espíritu Santo (Espíritu que da vida a la Iglesia).
Una primera ampliación de este resumen es el “Símbolo de la fe o Credo”. Es una fórmula breve que resume las Sagradas Escrituras y especialmente los cuatro Evangelios.
El llamado Símbolo Apostólico es una de las fórmulas que la Iglesia ha utilizado, desde muy antiguo, para profesar su fe bautismal y para exponer y explicar esa fe en la catequesis.

2. LO QUE SE HA DE CELEBRAR

Cristo resucitado, Señor y Salvador, está siempre presente en su Iglesia y actúa en ella con la fuerza del Espíritu Santo, para hacer llegar a todos los hombres la salvación de Dios. De esta manera cumple la procesa que hizo a los Apóstoles; “Sabed que yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).
Los hombres y mujeres que escucharon a Jesús y le vieron actuar durante su vida terrena, al oír sus palabras y al ver lo que hacía, oyeron las palabras de Dios y fueron testigos de cómo Dios actuaba entre ellos. En efecto, cuando Jesús perdonaba, daba el perdón de Dios Padre; cuando Jesús curaba a un enfermo, mostraba la misericordia del Padre. Para los que creyeron en él, Jesús fue realmente la manifestación de Dios a los hombres. Se cumplieron sus palabras: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14, 9).
Los gestos y palabras de Jesús, resucitado y exaltado a la gloria de Dios Padre, continúan vivos en ella, descubrimos en la vida de la Iglesia, en sus palabras y acciones, signos de que la obra salvadora de Cristo sigue eficazmente presente entre nosotros.
Todos los pueblos y grupos humanos tienen signos distintos como, por ejemplo, fiestas, danzas, emblemas, que les evocan realidades importantes de su vida, y, de alguna manera, les ponen en relación con algo más profundo de lo que en estos signos, a primera vista, se ve.
También en la vida de la Iglesia hay signos muy humanos que celebran la presencia de Cristo en medio de la comunidad de sus discípulos: pero en modo alguno son mera proyección de los sentimientos del hombre. Son señales de Dios que no solo evocan el misterio de Cristo, sino que hacen realmente presente y eficaz su acción y su fuerza santificadora. 
La Iglesia llama los siete sacramentos -Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los Enfermos, Orden Sacerdotal y Matrimonio- a siete de las acciones en las que Cristo actúa eficazmente, concediéndonos por medio de ellos la gracia del Espíritu Santo.
3. LO QUE SE HA DE ORAR

Dios ha querido comunicarse con los hombres como un amigo se comunica con su amigo. Desea que nos dirijamos a él ocn la confianza de un hijo hablando con su padre. Llega, incluso, a inspirarnos las palabras de nuestro diálogo con él.
En la Biblia se recoge el tesoro de oraciones que sirvieron al pueblo de Israel para profesar su fe y confianza en Dios. Los “salmos” son una muestra de ello.
El Padrenuestro, “la oración del Señor”, concentro lo mejor de los salmos y las demás plegarias de la Sagrada Escritura. Es regla para la oración de la Iglesia. El padrenuestro es el modelo de toda oración cristiana.
Jesús se lo ensenó a sus Apóstoles cuando estos viéndole rezar le rogaron: “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1).
Las principales expresiones de la oración son las siguientes: la adoración, la alabanza, la acción de gracias, la súplica, la petición de perdón, la admiración de la gloria de Dios y de sus obras en favor de los hombres, el silencio contemplativo.
4. LO QUE SE HA DE OBRAR

De la lectura y reflexión de la Sagrada Escritura y tal y como se ha venido interpretando tradicionalmente en la Iglesia, los cristianos, ayudados por la luz que nos ha el Espíritu Santo, descubrimos el camino de la conducta que hemos de recorrer en la vida. En definitiva, no se trata más que de aceptar la invitación de Jesús a seguirle. A este respecto, son punto de referencia obligados tres pasajes bíblicos:
a) El decálogo o los diez mandamientos (Ex 20, 1-17)
b) El seguimiento de Jesús. Jesús lleva a plenitud el decálogo (Mc 12, 28-31). Jesús enseña que los mandamientos de Dios se resumen en dos: amar a Dios y amar al prójimo.
c) Los valores del Reino de Dios: las Bienaventuranzas (Mt 5). Una persona es verdaderamente cristiana si vive a fondo el resumen del mensaje de Jesús que la Iglesia llama las “Bienaventuranzas”.

Escenarios del Antiguo Testamento

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Transmitir la fe de la Iglesia (I)



La catequesis es una tarea pública dentro de la Iglesia. El catequista la realiza en nombre de la Iglesia. Un catequista, tú cuando haces la catequesis, habla en nombre de la Iglesia. Por tanto, no puedes proponer la fe que te parezca simplemente bien. Debes transmitir la fe de la Iglesia. Es decir, aquellas profundas convicciones que hoy y siempre ha profesado y confesado la Iglesia.
Conviene ya desde el principio afirmar que la fe de la Iglesia no son solamente palabras, convencimientos, credos,… Es también vida, testimonio, ejemplo, transformación de la sociedad… Por eso decimos que confesamos y profesamos la fe… Porque somos creyentes somos practicantes, profesionales de la fe…
¿Qué entendemos entonces, por la fe de la Iglesia? 
Resumiendo de un modo simple, con el riesgo de ser imprecisos e incompletos, podríamos decir que, la fe de la Iglesia es el resultado final de la suma de los siguientes componentes:
  • La revelación de Dios que se recoge por escrito en las Sagradas Escrituras (la Biblia), destaca el mensaje de Jesús: lo que dijo e hizo.
  • La Tradición es la transmisión de la revelación de Dios, tal y como la percibieron, expresaron y vivieron, desde los Apóstoles, a través de los tiempos, de generación, los seguidores de Jesús de Nazaret. A veces, pensamos que hablar de tradición es quedarnos en el pasado, cuando lo que representa es todo lo contrario: el esfuerzo por actualizar permanentemente los contenidos de la fe.
  • El depósito de la revelaciónel magisterio: El conjunto de convicciones profundas que se han venido teniendo en la Iglesia, la recta interpretación de lo que dice la Sagrada Escritura y la Tradición se confía en la Iglesia a sus pastores: el Papa y los Obispos. Así, la Sagrada Escritura y la Tradición correctamente interpretadas son comparadas a un “depósito” o patrimonio que se les confía para que lo custodien fielmente. Este ejercicio es el propio de la jerarquía de la Iglesia, los sucesores de los Apóstoles: el Papa y los Obispos, a quienes se les denomina “el magisterio de la Iglesia”.
En resumen, podríamos decir que, la fe de la Iglesia, es la revelación de Jesucristo, que llega a nosotros a través de la tradición de los Apóstoles y de la Sagrada Escritura, conservadas, ambas, en la Iglesia, y transmitidas e interpretadas fielmente por ella a lo largo de los siglos.
Todo este conjunto de convicciones profundas forman el patrimonio o depósito de la fe, custodiado por el Magisterio, y constituye la fe de la Iglesia.
Una visión de conjunto…
Ya desde los comienzos, los seguidores de Jesús de Nazaret (la Iglesia), a la hora de leer y meditar las Sagradas Escrituras se fijaban en cuatro grandes aspectos que resumen la fe de la Iglesia:
– Lo que se ha de creer: El credo
– Lo que se ha de celebrar: Los sacramentos
– Lo que se ha de orar: El padrenuestro
– Lo que se ha de obrar: Mandamientos/Bienaventuranzas