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Formación
De igual modo, así como acontece con la institución de los ministerios laicos ya existentes, se supone una atención creciente a la formación sistematizada de los nuevos ministros que actuarán en nombre de la Iglesia.
Sobre la formación de catequistas, el Directorio para la Catequesis resalta "la necesidad de formar catequistas para la evangelización en el mundo actual, armonizando con sabiduría la atención debida a las personas y a las verdades de fe, el crecimiento personal y la dimensión comunitaria, el cuidado de las dinámicas espirituales y la dedicación al compromiso en favor del bien común".
Otro aspecto señalado por el Directorio se refiere a algo dicho por el Papa Francisco en su discurso a los participantes en el Congreso Internacional de Catequesis, en 2013: "Catequista es una vocación. Ser catequista, esta es la vocación; no trabajar como catequista. ¡Cuidado!, no he dicho «hacer» de catequista, sino «serlo»
Vocación
No es simplemente un servicio que prestas a una comunidad. Dice el Papa: "es una vocación". Servir en nombre de la Iglesia a la comunidad, a la educación de la fe, y hacerlo por el Bautismo que recibimos y a la verdad que profesamos; al asumirlo, la Iglesia no lo reconoce como un papel, sino como una misión, no como un atributo, sino como algo propio de la identidad del bautizado.
La institución de este ministerio, responsabiliza a la propia jerarquía que lo confiere. "No es un título que se da, sino una misión que se reconoce. Es don de Dios. No es una distribución efectiva y práctica o pragmática de tareas, es pronunciar la verdad de sí mismo, el catequista, en la condición de ministro y no solamente de un colaborador funcional. Y eso, educa a la Iglesia y a los obispos, presbíteros y diáconos. Nos educa para tomar el debido aprecio y reconocer su grandeza y lo que significa educar a la fe de un pueblo".
Lugar significativo
"Este ministerio introduce a la fe, juntamente con el ministerio litúrgico, genera hijos de Dios en el seno de la Iglesia. Por este motivo, la vocación específica del catequista tiene su raiz en la vocación común del pueblo de Dios, llamado a servir el designio salvífico de Dios a favor de la humanidad", completa el Directorio.
En relación al tema, el documento de la Santa Sede, enfatiza que toda la comunidad cristiana es responsable por el ministerio de la Catequesis, pero cada uno conforme a su condición particular en la Iglesia: ministros ordenados, personas consagradas, fieles laicos. "Por medio de ellos, en la diferencia de sus funciones, el ministerio catequético ofrece, de modo completo, la Palabra y el testimonio de la realidad eclesial. Si faltase alguna de esas formas de presencia, la catequesis perdería parte de la propia riqueza y significado", dice el documento, remitiéndose al Directorio General para la Catequesis (1977).
La palabra ministerio, del latín ministerium, se refiere a la función del servidor; luego, ministro es aquel que sirve. Desde los inicios de la Iglesia, los cristianos se refieren a aquellos que realizan diferentes servicios en la comunidad como ministros. Con el pasar del tiempo y el desarrollo de la jerarquía eclesiástica, esos servicios fueron categorizados, destacándose los ministerios ordenados, o sea, los que reciben el sacramento del orden, así como los diversos ministerios laicales, siendo algunos de ellos instituidos oficialmente por medio de un rito, como los ministros extraordinarios de la Comunión, lectores y acólitos.
Esa sistematización, con todo, no tomaba de los demás servicios eclesiales su carácter ministerial, en medio de los diferentes dones y carismas existentes en la Iglesia, a la vista de la evangelización, entre los que está la catequesis. Esto es resaltado en el actual Directorio para la Catequesis, publicado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, con aprobación del Papa en junio del 2020. En el capítulo III, dedicado al catequista, el documento recuerda lo que dice la constitución dogmática Lumen gentium, del Concilio Vaticano II (1962-1965): "En la edificación del cuerpo de Cristo, hay diversidad de miembros y de funciones. Único es el Espíritu que, para el bien de la Iglesia, distribuye sus dones conforme a su riqueza y las necesidades de los ministerios".
Presentación del documento
Según el obispo, se trata de una gran novedad y la "realización de un deseo de San Pablo VI", que señalizaba la participación creciente de los fieles laicos en el servicio y en la colaboración con los pastores. "Han pasado 50 años hasta que la Iglesia llegue a reconocer que el servicio de tantos hombres y mujeres, con su empeño catequístico, constituyó realmente un ministerio peculiar para el crecimiento de la comunidad cristiana" afirmó Fisichella.
De esa forma, Francisco "promueve la formación y el esfuerzo del laicado". Fisichella añadió que la novedad va en el mismo sentido de la reciente institución de los ministerios de acólito y lector, permitiendo que los laicos "estén más preparados para la transmisión de la fe".
Un ministerio laical
Así define el papa Francisco este ministerio: "El catequista es llamado, en primer lugar, a expresar su competencia en el servicio pastoral de la transmisión de la fe que se desenvuelve en sus diferentes etapas: del primer anuncio que introduce al Kerigma a la instrucción que nos vuelve conscientes de la vida nueva en Cristo y prepara, en especial, a los sacramentos de la iniciación cristiana hasta la formación permanente, que permite a cada bautizado estar preparado a responder a quien le pida razón de su esperanza".
Como en la educación en general, la Catequesis puede y debe ser constantemente actualizada en sus "metodologías e instrumentos", afirma el Papa, para que el Evangelio sea anunciado con creatividad. "Fidelidad al pasado y responsabilidad con el presente son las condiciones indispensables para que la Iglesia pueda desenvolver su misión en el mundo".
El rito de la institución del ministerio será elaborado y publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Las conferencias episcopales deberán presentar una propuesta de formación a los catequistas, conforme a su realidad local. Corresponderá a los obispos diocesanos hacer el discernimiento sobre la misión del catequista y a quien instituirlo.
Será "hombres y mujeres de fe profunda y madurez humana, que tengan una participación activa en la vida de la comunidad cristiana", afirma el Santo Padre.
Esto quiere decir que, a partir de ahora, la Iglesia debe dedicar aún más atención a la formación de los catequistas, tratando a la Catequesis como una verdadera vocación. También habrá una ceremonia específica para instituir el ministerio.
Una historia antigua
La enseñanza de la Palabra de Dios y de las «cosas» eclesiásticas viene desde la Iglesia primitiva, de las comunidades que se habían formado alrededor de los apóstoles. En el documento, el Papa hace referencias a los «maestros» o personas que enseñaban a otros fieles. Había una «comunión de vida como característica de la fecundidad de la verdadera catequesis recibida», dijo el Papa.
Los catequistas siempre fueron hombres y mujeres que, «obedientes a la acción del Espíritu Santo, dedicaron su vida para edificar la Iglesia». Desde el Concilio Vaticano II, en los años 1960, la Iglesia ya pasó a hablar de la Catequesis como un ministerio, partiendo de su misión evangelizadora, y a ser ejercido en nuestros tiempos principalmente por los laicos.
A partir de ahí, dice el Papa, «la Iglesia sintió, con renovada conciencia, la importancia del empeño del laicado en la obra de la evangelización». El Concilio afirmó, en el decreto Ad gentes, que «el papel del catequista es de máxima importancia».
Más allá del Concilio Vaticano II, el papa Francisco también cita sínodos, conferencias episcopales y a San Pablo VI, en la justificación para la creación del ministerio del catequista.
«Recibir un ministerio laical como el de catequista imprime una acentuación mayor al desempeño misionero típico de cada bautizado, que se debe desenvolver de forma plenamente secular, sin caer en alguna expresión de clericalización», afirma el decreto, haciendo referencia a San Pablo VI.
Esto significa prestar un servicio reconocido institucionalmente para atender las necesidades pastorales de la Iglesia en la acción de educar en la fe a adultos, jóvenes o niños. Una labor que normalmente llevan a cabo en las parroquias muchos ‘laicos’ y laicas’, sin algún tipo de oficialidad.
Ministerios instruidos
La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que el próximo martes 11 de mayo de 2021, en directo streaming, desde su sede, tendrá lugar la conferencia de presentación de la carta apostólica firmada por el Papa.
En la conferencia intervendrán: monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización (CPNE) y el obispo Franz-Peter Tebartz-van-Elst, delegado para la catequesis del CPNE.
Cabe decir que un ministerio es un servicio encomendado a algunos miembros de la Iglesia. Por ejemplo, como los “ministerios ordenados” de los obispos, diáconos y sacerdotes. Los catequistas serán parte de los ministerios ’instruidos”, es decir de los ministerios de los no “ordenados”.
El Motu proprio, por tanto, establecerá formalmente el ministerio del catequista, desarrollando esa dimensión evangelizadora de los laicos deseada por el Vaticano II. Así como existe ya una institucionalización de los acólitos, los lectores y los ministros de la comunión, etc.
Estamos a punto de comenzar un nuevo curso catequético, marcado por la pandemia del COVID-19. Desde la parroquia os comunicamos que la catequesis dará comienzo el próximo domingo 18 de octubre, siendo este año SEMIPRESENCIAL, dadas las medidas que adoptaremos.
Para conocer cómo será este curso, esperamos a los Padres/Madres/Tutores de los niños de la catequesis, el domingo 11 de octubre en la Iglesia Parroquial a las 11:45 h.
Agradeceríamos que se entregasen las fichas cubiertas de los niños/as lo antes posible para una mejor organización de la catequesis.