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domingo, 3 de marzo de 2013

El anillo del Papa Benedicto XVI ya ha sido destruido

Benedicto XVI ha entregado ya el anillo del Pescador al cardenal camarlengo para que sea anulado, señal de que su pontificado ha concluido, confirmó este sábado el portavoz vaticano, Federico Lombardi, quien agregó que el acondicionamiento de la Capilla Sixtina para el cónclave aún no ha comenzado.
Lombardi precisó que el anillo del Pescador, que simboliza el poder pontificio, y el sello de plomo que usaba Benedicto XVI, fueron entregados a la Secretaría de Estado, que a su vez los entregó este sábado a la Cámara Apostólica, encargada de administrar la Santa Sede cuando no hay papa y que preside el camarlengo, el cardenal Tarsicio Bertone.
Tanto el anillo del Pescador, como el sello, que llevaba inciso el mismo tema, a Pedro tirando las redes para pescar,serán anulados con varias rayas en forma de cruz.
 
Preparativos
Respecto a la Capilla Sixtina, lugar donde se celebra tradicionalmente el cónclave, Lombardi señaló que los trabajos de acondicionamiento aún no han comenzado, ya que tiene que dar la autorización la Congregación de Cardenales, que se reunirá por primera vez el próximo lunes 4 de marzo. 
Los servicios técnicos vaticanos ya tienen todo el material previsto (las sillas, las mesas, la chimenea, etc,), pero de momento, la capilla Sixtina, que fue llamada por Juan Pablo II "santuario de la teología del cuerpo humano", sigueabierta al público.
El viaje de los cardenales
A dos días del comienzo de las dos primeras congregaciones de cardenales preparatorias del segundo cónclave del tercer milenio (el primero fue el de 2005), siguen llegando los purpurados a Roma, donde ya se encuentran más de 141 de los 207 que componen el Colegio Cardenalicio.
Según Lombardi, en Roma residen de manera permanente 75 cardenales y 66, venidos de otras partes del mundo, ya han facilitado su dirección en la ciudad, mientras se espera que el resto llegue entre el 4, el 5 y el 6 de marzo.
El Colegio Cardenalicio está compuesto por 207 cardenales, de los que 117 tienen menos de 80 años y el resto supera esa edad.
La normativa vaticana prevé que sólo pueden entrar en la capilla Sixtina, lugar del cónclave, los purpurados con menos de 80 años. Los otros, aunque no puedan votar, sí pueden ser elegidos papa.
De los 117 electores, dos han anunciado ya que no participarán en el cónclave, uno el indonesio Julius Riyadi Darmaatmadja, por enfermedad, y otro, el británico Keith O'Brien, exarzobispo de St Andrews y Edimburgo, al haber renunciado tras ser acusado de "comportamiento inapropiado" hacia otros religiosos en la década de los años 80.
Lombardi manifestó que seguramente no asistirán a las reuniones preparatorias algunos de los cardenales que superan los 80 años, por motivos de salud.
Entrevistas preparatorias
Este fin de semana los cardenales no tienen ninguna reunión oficial, pero aprovecharán para mantener entrevistas privadas, comentar la situación de la Iglesia y diseñar el perfil que tiene que tener el próximo papa, que, según coincide la mayoría, debe ser "relativamente joven", para guiar con energía la barca de Pedro.
En el Vaticano se considera "joven" a un cardenal que tenga entre 60 y 70 años.
Durante estas reuniones también comenzarán a definirse los grupos de cardenales que apoyan a un candidatoy surgirán los "grandes electores", es decir los cardenales capaces de dirigir el voto.
Son considerados "grandes electores" por el poder que detentan en la Iglesia el cardenal decano, Angelo Sodano, que supera los 80 años y no podrá entrar en la Capilla Sixtina, y el cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, que sí es elector, al no tener 80 años.
Ya el lunes, la primera congregación de cardenales comenzará a las 09.30 hora local (08.30 GMT) y la segunda a las cinco de la tarde (16.00 GMT). Todas las reuniones de los purpurados se celebrarán en el Aula Nueva del Sínodo, en el complejo del Aula Pablo VI.
El cardenal decano, Angelo Sodano, ya ha dicho que hasta que no estén todos los cardenales electores no se fijará la fecha del cónclave.
La normativa vaticana establece que éste debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la sede vacante, con el objetivo de permitir a todos los cardenales del mundo acudir a Roma.
Pero puesto que muchos cardenales viajaron a Roma para acompañar a Benedicto XVI en sus últimos días de pontificado, el ya papa emérito Ratzinger publicó un "motu proprio", que mantiene esas fechas pero permite un adelanto.
No se descarta que el cónclave pueda ser convocado para el 11 de marzo.

Texto de la última Audiencia General de Benedicto XVI

Benedicto XVI: "Estamos en el Año de la fe, que he proclamado para fortalecer nuestra fe en Dios en un contexto que parece dejarlo cada vez más en segundo plano. Me gustaría invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permiten caminar todos los días, también entre las fatigas. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano".
 
Benedicto XVI ha celebrado la última audiencia general de su pontificado. En la Plaza de San Pedro, abarrotada por decenas de miles de personas que querían saludarlo, el Pontífice, emocionado, ha dicho: “Gracias por haber venido en gran número a la última audiencia general de mi pontificado. Gracias, estoy verdaderamente conmovido. Y veo a la Iglesia viva. Pienso que tenemos que dar también las gracias al Creador por el buen tiempo que nos da, ahora, cuando todavía es invierno”.

Ofrecemos a continuación el texto integral pronunciado por el Santo Padre:

“Como el apóstol Pablo en el texto bíblico que hemos escuchado, yo también siento en mi corazón que ante todo tengo que dar gracias a Dios que guía a la Iglesia y la hace crecer, que siembra su Palabra y alimenta así la fe en su Pueblo. En este momento mi corazón se expande y abraza a la Iglesia extendida por todo el mundo, y doy gracias a Dios por las "noticias" que en estos años de ministerio petrino he recibido sobre la fe en el Señor Jesucristo, y sobre la caridad que circula realmente en el cuerpo de la Iglesia y hace que viva en el amor, y sobre la esperanza que nos abre y nos orienta hacia la plenitud de la vida, hacia la patria celestial”.
 
Siento que os llevo a todos conmigo en la oración, en un presente que es de Dios, en el que recojo cada uno de los encuentros, cada uno de los viajes, cada visita pastoral. Todo y todos reunidos en oración para confiarlos al Señor, porque tenemos pleno conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y por qué nos comportamos de una manera digna de Él y de su amor, llevando fruto en toda buena obra.
 
En este momento, dentro de mí hay mucha confianza, porque sé, porque todos sabemos que la palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, en todo lugar donde la comunidad de los creyentes lo escucha y recibe la gracia de Dios en la verdad y en la caridad. Esta es mi confianza, esta es mi alegría.
 
Cuando, el 19 de abril de hace casi ocho años, acepté asumir el ministerio petrino, tenía esta firme certeza que siempre me ha acompañado, esta certeza de la vida de la Iglesia, de la Palabra de Dios. En aquel momento, como ya he dicho varias veces, las palabras que resonaban en mi corazón eran: Señor, ¿por qué me pides esto ? Y ¿qué me pides? Es un gran peso el que colocas sobre mis hombros, pero si Tú me lo pides, con tu palabra, echaré las redes, seguro de que me guiarás, también con todas mis debilidades. Y ocho años después puedo decir que el Señor realmente me ha guiado, ha estado cerca de mí, he podido percibir su presencia todos los días. Ha sido un trozo de camino de la Iglesia, que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos difíciles; me he sentido como San Pedro con los Apóstoles en la barca del lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa ligera, días en que la pesca ha sido abundante; también ha habido momentos en que las aguas estaban agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en aquella barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda: es El quien conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, porque así lo quiso. Esta ha sido una certeza que nada puede empañar. Y por eso hoy mi corazón está lleno de gratitud a Dios porque no ha dejado nunca que a su Iglesia entera y a mí, nos faltasen su consuelo, su luz, su amor.
 
Estamos en el Año de la fe, que he proclamado para fortalecer nuestra fe en Dios en un contexto que parece dejarlo cada vez más en segundo plano. Me gustaría invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permiten caminar todos los días, también entre las fatigas. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. Hay una hermosa oración que se reza todas las mañanas y dice: "Te adoro, Dios mío, y te amo con todo mi corazón. Te doy gracias por haberme creado, hecho cristiano... " Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el don más precioso, que ninguno puede quitarnos! Demos gracias al Señor por ello todos los días, con la oración y con una vida cristiana coherente. !Dios nos ama, pero espera que también nosotros lo amemos.

Pero no es sólo a Dios, a quien quiero dar las gracias en este momento. Un Papa no está sólo en la guía de la barca de Pedro, aunque sea su principal responsabilidad, y yo no me he sentido nunca solo al llevar la alegría y el peso del ministerio petrino, el Señor me ha puesto al lado a tantas personas que, con generosidad y amor a Dios y a la Iglesia, me han ayudado y han estado cerca de mi. Ante todo. Vosotros, queridos hermanos cardenales: vuestra sabiduría y vuestros consejos, vuestra amistad han sido preciosos para mí. Mis colaboradores, empezando por mi Secretario de Estado, quien me ha acompañado fielmente en estos años; la Secretaría de Estado y toda la Curia Romana, así como a todos aquellos que, en diversos ámbitos, prestan su servicio a la Santa Sede: tantos rostros que no se muestran, que permanecen en la sombra, pero que en silencio, en su trabajo diario, con espíritu de fe y de humildad han sido para mí un apoyo seguro y confiable. Un recuerdo especial para la Iglesia de Roma, ¡mi diócesis! No puedo olvidar a los hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, a las personas consagradas y a todo el Pueblo de Dios en las visitas pastorales, en los encuentros, en las audiencias, en los viajes, siempre he recibido mucha atención y un afecto profundo. Pero yo también os he querido, a todos y a cada uno de vosotros sin excepción, con la caridad pastoral, que es el corazón de cada pastor, especialmente del Obispo de Roma, del Sucesor del Apóstol Pedro. Todos los días he tenido a cada uno de vosotros en mis oraciones, con el corazón de un padre.
Querría que mi saludo y mi agradecimiento llegase a todos: el corazón de un Papa se extiende al mundo entero. Y me gustaría expresar mi gratitud al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, que hace presente la gran familia de las Naciones. Aquí también pienso en todos los que trabajan para una buena comunicación y les doy las gracias por su importante servicio.

Ahora me gustaría dar las gracias de todo corazón a tanta gente de todo el mundo que en las últimas semanas me ha enviado pruebas conmovedoras de atención, amistad y oración. Sí, el Papa nunca está solo, ahora lo experimento de nuevo en un modo tan grande que toca el corazón. El Papa pertenece a todos y tantísimas personas se sienten muy cerca de él. Es cierto que recibo cartas de los grandes del mundo – de los Jefes de Estado, líderes religiosos, representantes del mundo de la cultura, etc.-. Pero también recibo muchas cartas de gente ordinaria que me escribe con sencillez, desde lo más profundo de su corazón y me hacen sentir su cariño, que nace de estar juntos con Cristo Jesús, en la Iglesia. Estas personas no me escriben como se escribe a un príncipe o a un gran personaje que uno no conoce. Me escriben como hermanos y hermanas, hijos e hijas, con un sentido del vínculo familiar muy cariñoso. Así, se puede sentir que es la Iglesia - no es una organización, no es una asociación con fines religiosos o humanitarios, sino un cuerpo vivo, una comunidad de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo, que nos une a todos. Experimentar la Iglesia de esta manera y casi poder tocar con las manos la fuerza de su verdad y de su amor es una fuente de alegría, en un tiempo en que muchos hablan de su decadencia. Y, sin embargo, vemos como la Iglesia hoy está viva.
En estos últimos meses, he sentido que mis fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia en la oración que me iluminase con su luz para que me hiciera tomar la decisión más justa no para mi bien, sino para el bien de la Iglesia. He dado este paso con plena conciencia de su gravedad y también de su novedad, pero con una profunda serenidad de ánimo. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no el de uno mismo.

 Permitid que vuelva una vez más al 19 de abril de 2005. La gravedad de la decisión reside precisamente en el hecho de que a partir de aquel momento yo estaba ocupado siempre y para siempre por el Señor. Siempre - quien asume el ministerio petrino ya no tiene ninguna privacidad-. Pertenece siempre y totalmente a todos, a toda la Iglesia. Su vida es, por así decirlo, totalmente carente de la dimensión privada. He podido experimentar, y lo experimento precisamente ahora, que uno recibe la propia vida cuando la da. Dije antes que mucha gente que ama al Señor ama también al Sucesor de San Pedro y le quieren; que el Papa tiene verdaderamente hermanos y hermanas, hijos e hijas en todo el mundo, y que él se siente seguro en el abrazo de su comunión, porque ya no se pertenece a sí mismo, pertenece a todos y todos le pertenecen.
El "siempre" es también un "para siempre" - no existe un volver al privado. Mi decisión de renunciar al ejercicio del ministerio activo, no lo revoca. No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, reuniones, recepciones, conferencias, etc. No abandono la cruz, sigo de un nuevo modo junto al Señor Crucificado. No ostento la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, sino que resto al servicio de la oración, por así decirlo, en el recinto de San Pedro. San Benito, cuyo nombre llevo como Papa, me servirá de gran ejemplo en esto. Él nos mostró el camino a una vida que, activa o pasiva, pertenece totalmente a la obra de Dios.

Doy las gracias a todos y cada uno, también por el respeto y la comprensión con la que habéis acogido esta decisión tan importante. Seguiré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la reflexión, con la dedicación al Señor y a su Esposa, que he tratado de vivir hasta ahora cada día y quisiera vivir siempre. Os pido que os acordéis de mí delante de Dios, y sobre todo que recéis por los Cardenales, llamados a un cometido tan importante, y por el nuevo Sucesor del Apóstol Pedro: el Señor le acompañe con la luz y el poder de su Espíritu.
Invoquemos la intercesión maternal de la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia para que acompañe a cada uno de nosotros y toda la comunidad eclesial; a Ella nos encomendamos con profunda confianza.

¡Queridos amigos y amigas! Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre, y especialmente en tiempos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única verdadera visión del camino de la Iglesia y del mundo. En nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, haya siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos envuelve con su amor. ¡Gracias!”

Fuente: VIS - Vatican Information Service

sábado, 2 de marzo de 2013

Libro-homenaje digital a Benedicto XVI, Romano Pontífice emérito, en la web del Vaticano

«Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor». Éstas fueron las primeras palabras de Benedicto XVI, pronunciadas desde el Balcón central de la Basílica Vaticana, en la tarde del martes 19 de abril de 2005. Con ellas, se abre un libro-homenaje digital en la página web del Vaticano al ya Romano Pontífice emérito, con las mejores fotografías de estos años, y los textos más significativos de Benedicto XVI. Puede verse pinchando en el siguiente enlace:

http://www.vatican.va/bxvi/omaggio/index_sp.html

Benedicto XVI está bien, lee, escucha música y pasea

 
En su habitual charla cotidiana con los periodistas para informales, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, ha dicho ayer, que a las 8 de la noche anterior, con la entrada de la Sede Vacante, la Cámara Apostólica, es decir, el Camarlengo y sus colaboradores sellaron el apartamento del Santo Padre en el Palacio Apostólico del Vaticano. (El cardenal Tarcisio Bertone no es ya Secretario de Estado, sino Camarlengo).
Ayer, a las 12:30, el vice-camarlengo también selló el apartamento pontificio que se encuentra en el Palacio de san Juan de Letrán.
Esta mañana el Padre Lombardi habló por teléfono con el secretario de Benedicto XVI Mons. Gaenswein que le informó que el Santo Padre está muy relajado y durmió muy bien, como siempre. En Castel Gandolfo se respira un tono relajado y distendido, con un clima agradable de serenidad y de paz.
“Ayer por la noche, el Papa vio algunos informativos por televisión y quedó muy complacido, apreciando la buena y “positiva” presentación con la crónica de todos los momentos más emotivos e intensos que había vivido por la tarde. Después de la cena, el Papa hizo su paseo habitual, por el interior del Palacio, en los salones de los suizos con vistas al lago. Luego, se retiró en oración.
Esta mañana, después de haber reposado tranquilamente, celebró la Santa Misa como todos los días, a las 7,30. Rezo del breviario, los Laudes, las Lecturas y desayunó. El día del obispo emérito de Roma transcurre entre la oración y la reflexión, viendo también los mensajes de felicitación que ha recibido de todo el mundo. Por la tarde, durante su paseo por los jardines en invierno, le gusta rezar el Rosario. El Papa se ha traído a Castelgandolfo distintos libros de teología, espiritualidad e historia. El Papa en días pasados tocaba el piano después de cenar, signo de su distensión y serenidad de ánimo. Ayer no lo hizo, pero es previsible que lo vuelva a hacer los próximos días. Igualmente se ha traído algunos discos de música clásica”.
 

Primera Congregación de Cardenales

En el primer día de Sede Vacante, y según lo establece la Constitución apostólica "Universi Domini Gregis", el cardenal Decano Angelo Sodano convocó a los Cardenales a la primera Congregación General que será el próximo lunes 4 de marzo.
 
 
 
  
Esta primera Congregación General está previsto que comience a las 9,30 de la mañana en la Sala Nueva del Sínodo de los Obispos. La segunda Congregación General será también este lunes, a las 17.00 h, en el mismo lugar.


El texto de la carta es el siguiente:


En analogía a cuanto prescribe la Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis” del 22 de febrero de 1996 en el num. 19, en caso de muerte del Sumo Pontífice, cumplo el deber de comunicar oficialmente a Su Eminencia la noticia de la vacante de la Sede Apostólica por la renuncia presentada por parte del Papa Benedicto XVI, y efectiva desde ayer tarde, 28 de febrero, a las 20,00 hora de Roma.

Comunicándole cuanto precede cumplo el deber de convocar a Vuestra Eminencia a la primera de las Congregaciones generales del Colegio de Cardenales, que se celebrará el lunes 4 de marzo a las 9,30, en el Aula Pablo VI, Sala del Sínodo de los Obispos.


Las Congregaciones generales continuarán después, con normalidad, hasta que no se alcance el número completo de cardenales electores y el Colegio de Cardenales decida la fecha del ingreso en el Cónclave de dichos cardenales electores según lo establecido en el reciente Motu Proprio del pasado 22 de febrero sobre algunas modificaciones de las normas relativas a la elección del Romano Pontífice. Por mi parte aprovecho la ocasión para saludarle fraternalmente”.
 
 

 

viernes, 1 de marzo de 2013

Sede Vacante: así se gobierna la Iglesia y la Santa Sede cuando no hay Papa

La Iglesia está en Sede Vacante desde el jueves a las 20.00h, cuando se cerraron las puertas del Palacio de Castelgandolfo y se retiró la Guardia Suiza, que sólo sirve al Sumo Pontífice, cargo al que ha renunciado Beneicto XVI, ahora ya Papa emérito.
 
La Iglesia Universal se queda sin cabeza visible en la tierra. El cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, y el Colegio de Cardenales, con Angelo Sodano como decano, se encargan del gobierno de la Santa Sede y la Iglesia hasta que se nombre un nuevo Pontífice.
 
Sólo asuntos ordinarios o inaplazables
Los cardenales podrán encargarse del despacho de los asuntos ordinarios o los inaplazables, y de la preparación del Cónclave y sus fases previas.
 
Se formarán dos clases de congregaciones: una general, formada por todo el Colegio, que se encargará de los asuntos más importantes, y otra particular integrada por el camarlengo, que es Tarcisio Bertone, y por tres cardenales extraídos por sorteo, que se ocupará de los asuntos ordinarios, según precisa la Constitución Apostólica ´Universi Domini Gregis´.
 
Estas reuniones, conocidas como "preparatorias", deben celebrarse a diario a partir del día establecido. En este caso, el cardenal decano del Colegio Angelo Sodano, que presidirá dichas congregaciones, ha avisado a los cardenales que han acudido a la despedida del Papa Benedicto XVI, de que este viernes enviará la convocatoria para el inicio de las congregaciones generales para convocar el Cónclave la próxima semana, por lo que éstas podrían comenzar el próximo lunes 4 de marzo.
 
Juramentos de secreto
En las primeras congregaciones todos los cardenales deberán prestar juramento de observar las disposiciones contenidas en la Constitución Apostólica y de guardar el secreto.
 
"Prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la Constitución apostólica Universi Domini Gregis del Supo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice", leerá Sodano delante de todos los cardenales.

A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.
 
Se sortean las habitaciones en la residencia
En una de las Congregaciones inmediatamente posteriores, los cardenales deberán decidir, entre otros asuntos, el sorteo de las habitaciones en la Domus Sanctae Marthae, la preparación de la Capilla Sixtina, confiar a dos eclesiásticos de clara doctrina el encargo de predicar a los cardenales dos ponderadas meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en este momento, cuidar que sea anulado el anillo del Pescador y fijar el día y la hora del comienzo de las operaciones de voto.
 
 
Con la Sede Vacante, los jefes de los Dicasterios de la Curia Romana, el secretario de Estado del Vaticano, los cardenales prefectos y los presidentes arzobispos, así como los miembros de los dicasterios, cesan en el ejercicio de sus cargos, excepto el camarlengo y el penitenciario mayor que se encargan de los asuntos ordinarios.
 
Tampoco cesan en su cargo durante la Sede Vacante el vicario general de la diócesis de Roma ni el arcipreste de la Basílica Vaticana.
 
Cónclave en 15 días... o antes
El Cónclave comenzará en la fecha establecida por los cardenales y aunque suele celebrarse entre 15 y 20 días después de la muerte o renuncia del Pontífice, según el Motu Proprio publicado por Benedicto XVI antes de su renuncia, podrá adelantarse si así lo estima oportuno el Colegio Cardenalicio.
 
Los cardenales se alojarán en la Domus Sanctae Marthae que permanecerá cerrada al igual que la Capilla Sixtina. Durante este tiempo, los electores no podrán mantener correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios como las redes sociales.
 
El derecho a elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los cardenales electores, es decir, aquellos que antes del día en que la Sede quede vacante no hayan cumplido los 80 años. Además, el número de cardenales no podrá superar en ningún caso los 120. Concretamente, en el Cónclave de 2013 habrá 115 cardenales, de los cuales más de la mitad han sido nombrados por el Papa emérito Benedicto XVI.
 
¡Ven, Espíritu Creador!
En la mañana del día fijado para el comienzo del Cónclave, los cardenales electores se dirigirán a la Basílica de San Pedro en el Vaticano para participar en la Misa Solemne ´Pro eligiendo Papa´. Desde allí, se trasladarán en solemne procesión, invocando con el canto del Veni Creator la venida del Espíritu Santo, hasta la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico, lugar del desarrollo de la elección. Dentro de la sede, se comprobará que no sean instalados dolosamente medios de grabación o transmisión.
 
Una vez allí, el cardenal decano, Angelo Sodano, leerá el juramento que deberán hacer todos los cardenales.
 
"Todos y cada uno de nosotros Cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica (...). Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el ´munus petrinum´ de Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede".
 
"Sobre todo, prometemos y juramos -continúa- observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio; no violar de ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma de intervención".
 
Los cardenales juran poniendo la mano sobre los Evangelios.
Abstenerse de compromisos, pactos y acuerdos
 
Concretamente, los números 56 y 57 de la Constitución insisten en la observancia del secreto al establecer que los cardenales electores deberán abstenerse durante el proceso de elección de enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano.
En este sentido, el número 58 remarca que "quienes directa o indirectamente pudieran violar el secreto ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro medio, incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica".
Además, en los números 81 y 82, se dice que los cardenales se abstendrán de toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo.
 
A por mayoría de dos tercios
La forma de elección se realizará únicamente por escrutinio y se necesitarán dos tercios de los votos para la elección del nuevo Pontífice. Si eso no ocurre en la tarde del primer día, es decir, en la primera votación, se continuará en la segunda jornada con cuatro escrutinios más, dos por la mañana y dos por la tarde.
Si ningún cardenal consigue los dos tercios en las votaciones matutinas, habrá una fumata negra y lo mismo ocurrirá por la tarde. Así, hasta tres días consecutivos. Si en el tercero tampoco sale elegido el nuevo Sumo Pontífice, el proceso de elección se suspende por un día para realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales electores.
Si tras cuatro series de escrutinios no se obtuviera resultado positivo, entonces, según el Motu Proprio publicado por Benedicto XVI tendrá que procederse a la votación no por mayoría sino que de nuevo se deberán alcanzar "al menos" dos tercios.
Finalmente, cuando sea elegido el nuevo Papa, el cardenal decano le pedirá su consentimiento y le preguntará cómo quiere ser llamado y el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias levantará acta. Los fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la fumata blanca.

Los "24 jubilados"

Se habían retirado de las tareas de gobierno; se dedicaban a actividades espirituales, a un ritmo más pausado. Pero la Iglesia les ha convocado para ejercer su misión más importante en su ancianidad. 
En España y otros países, la gente suele jubilarse a los 65 años. En la Iglesia, los obispos tienen la obligación de presentar su renuncia al Papa al cumplir los 75. Éste puede decidir esperar hasta dos o tres años antes de aceptarla.
Se da entonces una circunstancia curiosa: la de los cardenales que desde los 75 años (o un poco más mayores) están retirados y son "eméritos", que ya no pastorean sus diócesis ni ejercen cargos de primera línea en la Curia, pero que aún no tienen 80 años, y por lo tanto son convocados desde su retiro para que participen en el Cónclave con derecho a voto.
 
Los 25 «jubilados»
 
De los 117 cardenales con derecho a voto, ésta es la situación de 25 de ellos: "eméritos" pero electores; sin edad para dirigir sus diócesis, pero con edad para elegir Papa. De ellos, el cardenal de Yakarta, Julius Riyadi Darmaatmadja, no acudirá al Cónclave por razones de salud.
Quedan pues estos 24 cardenales, "jubilados" que ponderarán las palabras de Benedicto XVI sobre un Papa que tenga "vigor" para dirigir la Iglesia en este acelerado siglo XXI. Hay que tener en cuenta que la media de edad entre todos los cardenales electores es de 72 años.
 
Cardenales eméritos de 75 a 78 años
Antonios Naguib, Patriarca Emérito de Alejandria (Copto-católico), Egipto, 78 años
Roger Michael Mahony, Arzobispo Emérito de Los Angeles, EEUU, 77 años
Jean-Claude Turcotte, Arzobispo Emérito de Montréal, Canada; 76 años
Ivan Dias, Prefecto Emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, casi 77 años
Cláudio Hummes, O.F.M., Prefecto Emérito de la Congregation para el Clero; 78 años
Carlos Amigo Vallejo, O.F.M., Arzobispo Emérito de Sevilla, 78 años
Justin Francis Rigali, Arzobispo Emérito de Filadelfia, EEUU, 78 años
Ennio Antonelli, Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Familia, 76 años
Attilio Nicora, Presidente Emérito de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, 76 a.
William Joseph Levada, Prefecto Emérito de la Congregation para la Doctrina de la Fe; 76 años
Franc Rodé, C.M., Prefecto Emérito de la Congregation para la Vida Consagrada, 78 años
Giovanni Lajolo, Presidente Emérito del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, 78 a.
Paul Josef Cordes, Presidente Emérito del Pontificio Consejo "Cor Unum”; 78 años
Francesco Monterisi, Archipreste Emérito de San Pablo Extramuros, 78 años
Paolo Sardi, Vicechambelán emérito de la Cámara Apostólica, 78 años
Velasio De Paolis, C.S., Presidente Emérito de la Prefectura de Asuntos Económicos; 77 años
 
Cardenales de 79 años, o a punto de cumplir los 80
 
Dionigi Tettamanzi, Arzobispo Emérito de Milán, Italia, 79 años
Geraldo Majella Agnelo, Arzobispo Emerito de São Salvador da Bahia, Brasil; 79 años
Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago de Chile; 79 años
Raffaele Farina, S.D.B., Archivista Emérito de los Archivos Secretos Vaticanos, 79 años
Godfried Danneels, Arzobispo Emérito de Malinas-Bruselas, Bélgica, casi 80 años.
Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo Emérito de Guadalajara, México; casi 80 años
Walter Kasper, Presidente Emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos; casi 80 a.
Severino Poletto, Arzobispo Emérito de Turín, Italia, casi 80 años
Si Benedicto XVI hubiera decidido aplazar la Sede Vacante un año, el Cónclave tendría 8 cardenales menos. Si hubiera decidido aplazar la sede vacante un par de meses, habría dejado fuera a Daneels, Íñiguez, Kasper y Poletto. Algunos de estos cumplen años en los próximos 15 días, y pueden acudir al Cónclave porque lo importante es la edad en el momento de declararse la Sede Vacantes, es decir, el jueves 28 a las 20 horas.
Anoche, lluvia de "eméritos jóvenes"
Por último, cabe destacar que ahora mismo el Vaticano está lleno de "eméritos jovencísimos": todos los Presidentes de Pontificios Consejos se convirtieron automáticamente en "eméritos", perdiendo su cargo, desde el momento en que se declaró la Sede Vacante. Así, Turkson, con 64 años, es "emérito" del Pontificio Consejo Justicia y Paz; Cañizares, con 67 años, es "emérito" de la Congregación de Culto Divino, etc...

Los menores de 60 años
En cuanto a cardenales "jóvenes", sólo hay 5 menores de 60 años: el arzobispo siro-malankar, Baselios Cleemis Thottunkal (53 años); el arzobispo de Manila, Luis Antonio Gokim Tagle (55 años); el arzobispo de Berlín, Rainer Maria Woelki (56 años); y los cardenales Marx (de Munich) y Eijk (de Utrecht), con 59 años.
(ReL)

lunes, 18 de febrero de 2013

¡Atención! Animación interactiva: ¿Cómo se elige un Papa?

Acabo de descubrir algo interesantísimo: El nuevo portal de información religiosa Vatican Insider, asociado a la publicación italiana La Stampa, nos ofrece una animación interactiva sobre el proceso de elección de los Papas.
Os dejo aquí la dirección para que pinchéis sobre ella y ya me contaréis qué os parece:
 
 Aquí os dejo algunas imágenes de lo que os vais a encontrar:




 

Cardenales electores