
Monseñor Barrio se refirió también a los migrantes y refugiados, a quienes este año estaba dedicada especialmente la Jornada de la Paz, por deseo del papa Francisco. “Es preciso”, explicaba el arzobispo, “saber descubrir que estas personas traen consigo valentía, capacidad, energía y justas aspiraciones además de su propia cultura. Los puntos cardinales para orientarnos en esta situación son: acoger, proteger, promover e integrar”.
Del Año Nuevo, monseñor Barrio dijo que “lo recibimos de las manos de Dios como un “talento” precioso que hemos de hacer fructificar, y como una ocasión providencial para contribuir a realizar el reino de Dios”.
Tras celebrar la Misa de Gallo y la de Navidad en la Catedral, en días posteriores el arzobispo compostelano presidió la Eucaristía en las Religiosas de María Inmaculada, en Santiago, y en la parroquia de San Esteban de Noalla. Tuvo, además, un encuentro con el clero joven de la Archidiócesis y una reunión de trabajo con responsables y colaboradores de la Delegación de Medios de Comunicación Social. Y como todos los años, monseñor Barrio presidió la solemne celebración de la Traslación del Apóstol.
En días previos a la Navidad, el arzobispo había realizado visitas al centro penitenciario de Teixeiro y a la planta de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario