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lunes, 16 de febrero de 2026

El próximo Miércoles de Ceniza iniciaremos la Cuaresma

Este miércoles la Iglesia celebrará el Miércoles de Ceniza, puerta de entrada al tiempo de Cuaresma. Con este día comenzaremos un camino de 40 días que nos conducirá a la celebración de la Pascua del Señor.

La ceniza que recibiremos en la frente será un signo visible de una realidad interior: todos necesitamos conversión. Al escuchar las palabras “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, se nos invitará a mirar nuestra vida con sinceridad y esperanza. No se trata de un gesto vacío, sino de una llamada concreta a volver a Dios.

La ceniza, que se obtiene de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, nos recordará que la fe es un camino continuo. Lo que un día fue signo de alegría se convierte ahora en llamada a la reflexión y al compromiso.

Durante la Cuaresma, la Iglesia nos propondrá tres medios sencillos para renovar el corazón:

- La oración, para fortalecer nuestra relación con Dios.

- El ayuno, como ejercicio de dominio propio y solidaridad.

- La caridad, que nos impulsa a ayudar a quienes más lo necesitan.

El Miércoles de Ceniza será también día de ayuno y abstinencia, expresión externa de un deseo sincero de cambio interior.

Nos preparamos, entonces, para iniciar este tiempo con humildad y confianza, sabiendo que Dios siempre ofrece su misericordia. Invitamos a todos los fieles a participar en las celebraciones de la parroquia y a disponerse a vivir una Cuaresma fecunda, que nos conduzca a la alegría de la Resurrección.

viernes, 13 de febrero de 2015

Miércoles de Ceniza

La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Cf Mc1,15) y "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

El Miércoles de Ceniza la Iglesia marca el inicio de la Cuaresma, tiempo de preparación a la Pascua que termina el Jueves Santo después de mediodía, recordándonos a los cristianos que somos creaturas, que esta vida es tan sólo una preparación y que nuestro verdadero destino es llegar a Dios en la vida eterna.


Al momento de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”, que recuerdan a los fieles tres verdades fundamentales: su nada, su condición de pecadores y la realidad de la muerte.