La ceniza que recibiremos en la frente será un signo visible de una realidad interior: todos necesitamos conversión. Al escuchar las palabras “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, se nos invitará a mirar nuestra vida con sinceridad y esperanza. No se trata de un gesto vacío, sino de una llamada concreta a volver a Dios.
La ceniza, que se obtiene de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, nos recordará que la fe es un camino continuo. Lo que un día fue signo de alegría se convierte ahora en llamada a la reflexión y al compromiso.
Durante la Cuaresma, la Iglesia nos propondrá tres medios sencillos para renovar el corazón:
- La oración, para fortalecer nuestra relación con Dios.
- El ayuno, como ejercicio de dominio propio y solidaridad.
- La caridad, que nos impulsa a ayudar a quienes más lo necesitan.
El Miércoles de Ceniza será también día de ayuno y abstinencia, expresión externa de un deseo sincero de cambio interior.
Nos preparamos, entonces, para iniciar este tiempo con humildad y confianza, sabiendo que Dios siempre ofrece su misericordia. Invitamos a todos los fieles a participar en las celebraciones de la parroquia y a disponerse a vivir una Cuaresma fecunda, que nos conduzca a la alegría de la Resurrección.














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