En el evangelio del 6º domingo de Pascua, Jesús nos habla con la ternura de quien sabe que sus discípulos van a sentirse solos, pero no los deja abandonados: les promete el Espíritu Santo, aquel que permanece con nosotros y nos ayuda a vivir desde dentro la fe. Jesús une el amor a Él con el cumplimiento de sus mandamientos, no como una carga pesada, sino como el camino concreto para que el amor no se quede en palabras bonitas. Amar a Cristo es dejar que su modo de vivir transforme nuestras decisiones, nuestras relaciones, nuestra manera de mirar a los demás y de afrontar las dificultades. En medio de una vida tantas veces marcada por prisas, cansancios y miedos, este evangelio nos recuerda que no estamos huérfanos: Cristo resucitado sigue vivo, cercano y presente en quienes lo aman. Su Espíritu nos sostiene, nos consuela y nos da fuerza para ser testigos de esperanza. Por eso, la Pascua no es solo una alegría que celebramos en la Iglesia, sino una vida nueva que estamos llamados a llevar a casa, al trabajo, a la familia y a cada encuentro cotidiano. Quien se sabe amado por Jesús aprende también a amar mejor.
Blog de la Parroquia de Padrón
jueves, 7 de mayo de 2026
miércoles, 6 de mayo de 2026
SAN JUAN DEL RAYO: CUANDO EL MIEDO SE CONVIRTIÓ EN GRATITUD
Hay historias que un pueblo no olvida, porque en ellas reconoce que la vida es un don.
El 6 de mayo de 1613, durante la celebración de la misa dominical en la iglesia de Santa María de Iria Flavia, un rayo cayó sobre el templo. El impacto causó grandes daños materiales y destruyó una de sus torres. Pero, en medio del estruendo, ocurrió lo que la memoria creyente guardó como un signo de protección: no murió nadie.
Aquel día se celebraba la fiesta de san Juan ante portam latinam, recuerdo de la antigua tradición del martirio frustrado del apóstol san Juan. Desde entonces, la devoción popular quiso llamar a aquel santo con un nombre nacido de la experiencia y de la gratitud: San Juan del Rayo.
Y así, desde hace más de cuatro siglos, Iria y Padrón celebran esta fiesta como quien vuelve a decir: gracias. Gracias por la vida preservada. Gracias por la fe que sostiene. Gracias por un pueblo que sabe transformar el sobresalto en memoria, y la memoria en celebración.
Hoy, al celebrar a San Juan del Rayo, pidamos también nosotros aprender a reconocer la mano de Dios en nuestra historia, especialmente en esos momentos en los que parecía que todo temblaba… y, sin embargo, la vida siguió adelante.
San Juan del Rayo, ruega por nosotros.
miércoles, 29 de abril de 2026
martes, 28 de abril de 2026
V Domingo de Pascua, A
martes, 21 de abril de 2026
IV Domingo de Pascua: Domingo del Buen Pastor
En este pasaje, Jesús se nos muestra como el Buen Pastor que no abandona a su pueblo, sino que sale a su encuentro y envía también a sus discípulos para llevar paz, consuelo y esperanza; no los manda con seguridades humanas ni con grandes medios, porque quiere que confíen en la fuerza de Dios y no en sí mismos. El Señor sabe que el mundo necesita corazones disponibles, valientes, capaces de entrar en las casas, escuchar, acompañar y sembrar la paz. Este evangelio nos recuerda que todo cristiano está llamado a ser presencia cercana de Cristo en medio de los demás: en la familia, en el trabajo, en la parroquia y en la vida de cada día. Cuando acogemos esta misión con humildad, descubrimos que evangelizar no es imponer, sino ofrecer el amor de Dios con gestos concretos, con palabras sencillas y con una vida que transmita serenidad, confianza y misericordia.
sábado, 18 de abril de 2026
Tercer domingo de Pascua, A
El Evangelio de los discípulos de Emaús nos recuerda que muchas veces también nosotros caminamos con el corazón triste, confundidos por lo que vivimos y sin darnos cuenta de que Jesús va a nuestro lado. Aquellos dos discípulos hablaban de su decepción, de sus esperanzas rotas, y precisamente ahí, en medio de su cansancio y de sus preguntas, el Señor se hace presente, les explica las Escrituras y les devuelve la luz. Así actúa también hoy con nosotros: no nos abandona en nuestros momentos de oscuridad, sino que sale a nuestro encuentro, nos habla al corazón en su Palabra y se nos da plenamente al partir el pan. Cuando dejamos que Cristo ilumine nuestra vida, lo que parecía fracaso puede convertirse en comienzo, y lo que era tristeza puede transformarse en alegría y misión. Emaús nos enseña que la fe renace cuando escuchamos al Señor, cuando lo reconocemos en la Eucaristía y cuando, sin demorarnos, salimos a anunciar a los demás que Jesús está vivo.
lunes, 13 de abril de 2026
sábado, 4 de abril de 2026
Hoy celebramos la Vigilia Pascual
En la Vigilia Pascual, la Iglesia celebra la noche más santa del año: el paso de Cristo de la muerte a la vida. No es solo un recuerdo, sino la proclamación gozosa del corazón de nuestra fe: Jesucristo ha resucitado y, con su Resurrección, se abre para todos un camino nuevo de esperanza, de salvación y de vida.
Esta gran celebración, llamada con razón “la madre de todas las santas vigilias”, nos conduce desde la oscuridad a la luz, desde la escucha de la Palabra a la renovación bautismal, y desde el altar al banquete eucarístico. Cada signo, cada lectura y cada oración nos invita a entrar más profundamente en el misterio pascual.
Te compartimos esta infografía para comprender mejor la riqueza de esta noche única.
martes, 31 de marzo de 2026
Misa Crismal en la Catedral de Santiago
En esta Eucaristía, presidida por el obispo junto con los sacerdotes de la diócesis, se bendijeron los óleos que se utilizarán durante todo el año en los sacramentos y se consagró el santo crisma, signo de la acción del Espíritu Santo. Además, los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales, manifestando su entrega y servicio al pueblo de Dios.
Es una celebración que expresa de manera especial la unidad de la Iglesia diocesana y nos recuerda que toda nuestra vida cristiana está marcada por la gracia que recibimos de Jesucristo.















