sábado, 21 de marzo de 2026

Marcelino Agís Villaverde pronunció el Pregón de la Semana Santa Padronesa en la parroquia de Santiago de Padrón


La parroquia de Santiago de Padrón acogió ayer, viernes, el Pregón de la Semana Santa Padronesa, pronunciado por Marcelino Agís Villaverde, catedrático de Filosofía, en un acto que reunió a fieles, autoridades y representantes de las cofradías en un clima de recogimiento, solemnidad y expectación. El pregonero fue presentado por el párroco de la parroquia de Padrón, Roberto Martínez, quien destacó tanto su valía intelectual como su cercanía personal y su compromiso con la cultura y el pensamiento cristiano. 

Durante su presentación, el párroco puso en valor la trayectoria académica de Marcelino Agís, su labor universitaria y su aportación al pensamiento contemporáneo, subrayando también su vinculación al ámbito jacobeo. En sus palabras, lo definió como un hombre de pensamiento profundo, capaz de recordar, en un tiempo de prisas y superficialidad, la necesidad de no renunciar nunca a pensar con hondura y con libertad interior. 

En su pregón, Marcelino Agís ofreció una meditación de gran densidad cultural y espiritual, escogiendo como eje la Lectio Divina, es decir, la lectura creyente de la Sagrada Escritura. Desde ahí propuso una reflexión que fue mucho más allá del análisis teórico: mostró cómo la Palabra de Dios no solo debe ser comprendida, sino acogida, rezada y convertida en vida. La interpretación de la Escritura, vino a señalar, está íntimamente unida a la interpretación de la propia existencia cristiana. 

Uno de los hilos conductores de su intervención fue la relación entre fe y razón, presentadas no como realidades enfrentadas, sino como caminos complementarios hacia la verdad. En este sentido, el pregonero recordó la riqueza del pensamiento cristiano y la gran tradición de los Padres de la Iglesia, subrayando que la experiencia creyente no anula la inteligencia, sino que la ensancha y la eleva. 
 
El pregón estuvo también profundamente enraizado en la identidad espiritual de Padrón. Marcelino Agís evocó la singular relevancia de esta villa en la tradición jacobea y en la memoria del Apóstol Santiago, destacando que esta tierra conserva una huella cristiana de enorme valor histórico y religioso. De este modo, el acto enlazó la inminencia de la Semana Santa con la vocación creyente de una comunidad marcada por siglos de fe. 

En la parte final de su intervención, el pregonero invitó a contemplar la Semana Santa como el tiempo en que se nos revela de modo supremo el amor de Cristo, crucificado y resucitado. Más que una tradición externa, la presentó como una llamada a la conversión, a la escucha de la Palabra y a la renovación del corazón. Fue un mensaje que unió profundidad teológica, sensibilidad espiritual y amor a la Iglesia. 

Con este pregón, la parroquia de Santiago de Padrón abrió el camino hacia los días santos de la Semana Santa. Al finalizar el acto, el párroco, Roberto Martínez, agradeció sinceramente a Marcelino Agís Villaverde su generosa participación y a todos los asistentes su presencia en un acto que ayudó a mirar ya hacia la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor con fe, esperanza y espíritu de oración. 

 

sábado, 14 de marzo de 2026

IV Domingo de Cuaresma

En el Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma, Jesús no solo devuelve la vista a un ciego de nacimiento, sino que nos enseña que la peor ceguera no es la de los ojos, sino la del corazón que se cierra a Dios. Mientras aquel hombre va haciendo un camino de fe, pasando de conocer a Jesús de oídas a reconocerlo como Señor, los fariseos, que creen ver con claridad, se van quedando cada vez más encerrados en su orgullo. También a nosotros nos puede pasar: podemos tener ojos abiertos y, sin embargo, no descubrir la presencia de Dios en nuestra vida, en los demás y en lo que estamos viviendo. La Cuaresma es precisamente ese tiempo en el que el Señor quiere tocar nuestros ojos interiores para que dejemos de vivir en sombras y aprendamos a mirar con fe, con humildad y con verdad. Solo quien se deja iluminar por Cristo empieza a ver de verdad.

viernes, 6 de marzo de 2026

III Domingo de Cuaresma, A

En el evangelio de este domingo contemplamos el encuentro de Jesús con la samaritana junto al pozo de Jacob. Jesús inicia el diálogo pidiéndole de beber, pero poco a poco conduce la conversación hacia una verdad más profunda: el corazón humano tiene una sed que el agua material no puede apagar. Con delicadeza, Jesús revela a la mujer su propia vida y le ofrece el "agua viva", que es la vida nueva que Dios da por medio de su gracia. Este pasaje nos recuerda que muchas veces buscamos saciar nuestra sed de felicidad en cosas pasajeras, pero solo Cristo puede llenar verdaderamente el corazón. Él no rechaza a nadie, sino que sale al encuentro de cada persona para ofrecerle una vida nueva.

El diálogo termina transformando a la mujer en testigo. Después de encontrarse con Jesús, deja su cántaro y corre al pueblo para anunciar lo que ha vivido. Su experiencia muestra que el encuentro con Cristo cambia la vida y despierta el deseo de compartir la fe con los demás. Durante la Cuaresma, la Iglesia nos invita precisamente a esto: a acercarnos a Jesús, reconocer nuestra sed de Dios y abrir el corazón a su gracia. Quien se deja encontrar por Cristo descubre que Él es verdaderamente el Salvador y se convierte, como la samaritana, en portador de esperanza para otros.

lunes, 16 de febrero de 2026

El próximo Miércoles de Ceniza iniciaremos la Cuaresma

Este miércoles la Iglesia celebrará el Miércoles de Ceniza, puerta de entrada al tiempo de Cuaresma. Con este día comenzaremos un camino de 40 días que nos conducirá a la celebración de la Pascua del Señor.

La ceniza que recibiremos en la frente será un signo visible de una realidad interior: todos necesitamos conversión. Al escuchar las palabras “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, se nos invitará a mirar nuestra vida con sinceridad y esperanza. No se trata de un gesto vacío, sino de una llamada concreta a volver a Dios.

La ceniza, que se obtiene de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, nos recordará que la fe es un camino continuo. Lo que un día fue signo de alegría se convierte ahora en llamada a la reflexión y al compromiso.

Durante la Cuaresma, la Iglesia nos propondrá tres medios sencillos para renovar el corazón:

- La oración, para fortalecer nuestra relación con Dios.

- El ayuno, como ejercicio de dominio propio y solidaridad.

- La caridad, que nos impulsa a ayudar a quienes más lo necesitan.

El Miércoles de Ceniza será también día de ayuno y abstinencia, expresión externa de un deseo sincero de cambio interior.

Nos preparamos, entonces, para iniciar este tiempo con humildad y confianza, sabiendo que Dios siempre ofrece su misericordia. Invitamos a todos los fieles a participar en las celebraciones de la parroquia y a disponerse a vivir una Cuaresma fecunda, que nos conduzca a la alegría de la Resurrección.

Misas e intenciones de la parroquia de Padrón


 

viernes, 13 de febrero de 2026

VI Domingo del Tiempo Ordinario, A

En el evangelio de hoy, leemos este pasaje central del Sermón de la Montaña, donde Jesús nos revela que no ha venido a abolir la Ley de Moisés ni las enseñanzas de los Profetas, sino a llevarlas a su plenitud definitiva, mostrándonos que la verdadera justicia supera el mero cumplimiento externo y legalista para adentrarse en la rectitud del corazón. El Señor nos enseña que la observancia de los mandamientos no debe ser un límite mínimo para evitar el castigo, sino un horizonte de amor que requiere una adhesión total de la voluntad, transformando así: nuestras intenciones más íntimas, nuestros deseos ocultos, nuestra relación con el prójimo y nuestra sinceridad ante Dios. De este modo, Cristo nos invita a comprender que la Ley alcanza su perfección cuando dejamos que la caridad sea la que da origen, forma, sentido y finalidad a cada uno de nuestros actos morales.

Profundizando en la raíz de la conducta humana, Jesús utiliza la autoridad divina para radicalizar las exigencias éticas, advirtiéndonos que el pecado no solo reside en el acto consumado, sino que germina en las actitudes interiores que a menudo toleramos o ignoramos. Al contraponer lo antiguo con su «pero yo os digo», el Maestro nos llama a una santidad superior que implica cuatro desafíos concretos: El homicidio empieza cuando se consiente el desprecio; el adulterio se gesta cuando la mirada convierte al otro en objeto; el vínculo matrimonial se protege como un don y una responsabilidad, no como algo descartable; la palabra debe ser tan limpia que no necesite juramentos para resultar creíble. Así, el cristiano está llamado a una coherencia de vida donde su palabra sea un reflejo de la Verdad divina, mostrando al mundo que somos hijos de un Padre que es justo, fiel, veraz y misericordioso.