Blog de la Parroquia de Padrón
sábado, 20 de junio de 2026
XII Domingo del Tiempo Ordinario, A
Jesús repite hoy con fuerza: «No tengáis miedo». Sabe que muchas veces el temor se cuela en nuestro corazón: miedo al rechazo, a sufrir, a quedarnos solos o a no estar a la altura. Pero no nos pide que finjamos ser valientes ni que ocultemos nuestras heridas; nos invita a confiar en el Padre, que conoce hasta el último cabello de nuestra cabeza y para quien cada persona posee un valor inmenso. Cuando vivimos sostenidos por su amor, ya no necesitamos esconder nuestra fe, avergonzarnos del Evangelio ni callar ante la injusticia. Dar testimonio de Cristo no consiste siempre en pronunciar grandes discursos, sino en vivir con verdad, tratar a los demás con misericordia, defender al débil y mantener la esperanza cuando todo parece oscuro. Quizá nuestra voz tiemble y nuestras fuerzas sean pequeñas, pero nunca caminamos solos: Dios nos ve, nos cuida y permanece a nuestro lado. Quien se sabe amado por Él puede atravesar las dificultades sin perder la paz, porque comprende que ningún fracaso, ninguna crítica, ningún sufrimiento y ni siquiera la muerte tienen la última palabra. Hoy Jesús nos toma de la mano y nos recuerda: «Tú vales mucho para Dios; no tengas miedo de vivir, de amar y de mostrar con tu vida que me perteneces».
lunes, 15 de junio de 2026
domingo, 7 de junio de 2026
Hoy celebramos el Corpus Christi
Hoy celebramos la solemnidad del Corpus Christi, el día en que la Iglesia sale a la calle para decir, con sencillez y con alegría: Dios no se ha quedado lejos.
En la Eucaristía, Jesús se hace pequeño, cercano, humilde. Se nos da como Pan partido, como alimento para el camino, como presencia que sostiene cuando faltan las fuerzas. No viene con ruido ni con espectáculo; viene en el silencio de una Hostia, en la pobreza de un altar, en la belleza de una procesión que recuerda al mundo que Cristo sigue caminando con su pueblo.
Corpus Christi nos invita a mirar la Eucaristía con el corazón despierto. Ahí está el Señor: el mismo que curó heridas, levantó a los caídos, consoló a los tristes y se entregó por amor. Y desde ese Pan vivo nos enseña también a hacernos pan para los demás: a compartir, a acompañar, a cuidar, a no pasar de largo ante quien sufre.
Hoy, al contemplar a Jesús Sacramentado, podemos decirle:
Señor, quédate con nosotros. Quédate en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestras heridas y en nuestras esperanzas. Haz de nuestra vida una prolongación de tu amor.
Porque donde está la Eucaristía, allí late el corazón de la Iglesia.
Y donde Cristo se entrega, comienza siempre una vida nueva.
Feliz solemnidad del Corpus Christi.
En la Eucaristía, Jesús se hace pequeño, cercano, humilde. Se nos da como Pan partido, como alimento para el camino, como presencia que sostiene cuando faltan las fuerzas. No viene con ruido ni con espectáculo; viene en el silencio de una Hostia, en la pobreza de un altar, en la belleza de una procesión que recuerda al mundo que Cristo sigue caminando con su pueblo.
Corpus Christi nos invita a mirar la Eucaristía con el corazón despierto. Ahí está el Señor: el mismo que curó heridas, levantó a los caídos, consoló a los tristes y se entregó por amor. Y desde ese Pan vivo nos enseña también a hacernos pan para los demás: a compartir, a acompañar, a cuidar, a no pasar de largo ante quien sufre.
Hoy, al contemplar a Jesús Sacramentado, podemos decirle:
Señor, quédate con nosotros. Quédate en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestras heridas y en nuestras esperanzas. Haz de nuestra vida una prolongación de tu amor.
Porque donde está la Eucaristía, allí late el corazón de la Iglesia.
Y donde Cristo se entrega, comienza siempre una vida nueva.
Feliz solemnidad del Corpus Christi.
domingo, 31 de mayo de 2026
miércoles, 27 de mayo de 2026
sábado, 23 de mayo de 2026
Domingo de la solmenidad de Pentecostés
En el evangelio de Pentecostés, los discípulos están encerrados por miedo, y Jesús se presenta en medio de ellos diciendo: «Paz a vosotros». No les reprocha su cobardía ni sus dudas; les muestra sus heridas y les regala su Espíritu. Así actúa Dios con nosotros: entra en nuestras puertas cerradas, en nuestros miedos, cansancios y heridas, para devolvernos la paz y enviarnos de nuevo a la vida. Pentecostés nos recuerda que ser cristianos no es vivir sin dificultades, sino dejarnos llenar por el Espíritu Santo para amar más, perdonar mejor y llevar esperanza allí donde hay tristeza o división. Como los discípulos, también nosotros somos enviados: no con nuestras solas fuerzas, sino con el aliento de Jesús, que nos sostiene y nos hace testigos de su alegría.
jueves, 21 de mayo de 2026
domingo, 17 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
Santa Rita: cuando parece imposible, Dios sigue abriendo caminos
Hay momentos en la vida en los que sentimos que ya no queda nada por hacer. Situaciones que pesan, heridas que no cierran, familias que necesitan paz, corazones que buscan consuelo… Y ahí aparece santa Rita, no como una solución mágica, sino como una mujer de fe que nos recuerda algo esencial: para Dios nunca está todo perdido.
Santa Rita conoció el dolor, la espera, la incomprensión y la cruz. Pero no dejó que el sufrimiento apagara su confianza. Su vida nos enseña que la fe no consiste en no tener problemas, sino en saber a quién acudir cuando las fuerzas fallan.
En estos días de novena, nuestra parroquia se convierte en un lugar de esperanza. Venimos con nuestras preocupaciones, con nombres concretos en el corazón, con aquello que parece difícil o incluso imposible. Y, junto a santa Rita, aprendemos a ponerlo todo en manos del Señor.
Santa Rita conoció el dolor, la espera, la incomprensión y la cruz. Pero no dejó que el sufrimiento apagara su confianza. Su vida nos enseña que la fe no consiste en no tener problemas, sino en saber a quién acudir cuando las fuerzas fallan.
En estos días de novena, nuestra parroquia se convierte en un lugar de esperanza. Venimos con nuestras preocupaciones, con nombres concretos en el corazón, con aquello que parece difícil o incluso imposible. Y, junto a santa Rita, aprendemos a ponerlo todo en manos del Señor.
Santa Rita, mujer fuerte y humilde, intercede por nosotros.
Enséñanos a esperar sin desesperar.
Ayúdanos a confiar cuando no vemos salida.
Acompaña a nuestras familias y a nuestra parroquia.
Santa Rita, ruega por nosotros.
Te invitamos a vivir esta novena con fe. Quizá no cambie todo de golpe, o incluso no veas cambios significativos en la situación que está viviendo, pero lo que sí puede cambiar es la manera de mirar, de esperar y de confiar.
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