domingo, 21 de noviembre de 2021
domingo, 14 de noviembre de 2021
lunes, 8 de noviembre de 2021
martes, 2 de noviembre de 2021
Conmemoración de los Fieles Difuntos
Es una idea piadosa y santa orar por el descanso eterno de los que ya han pasado de este mundo y se encuentran todavía purificándose de sus faltas, cometidas en vida. El propio libro de los Macabeos señala que si no hubiese esperado la resurrección de la carne hubiese sido inútil y ridículo rezar por los difuntos.
De esta forma se lleva a cabo la comunión de los Santos, en la que ayer recordábamos a la Iglesia Triunfante que ya ha alcanzado la corona del Cielo, hoy evocamos a la Iglesia Purgante que se encuentra en el Purgatorio, y los que todavía peregrinamos en la tierra, entramos dentro de la Iglesia Militante. En su alusión a los difuntos y su recuerdo, San Agustín decía: “Las flores se marchitan, las lágrimas se evaporan, pero la oración permanece”.
El Obispo de Hipona pedía oraciones por los que han muerto. De la misma forma San Gregorio Magno ofrecía rezos por los difuntos. Se trata de una práctica muy arraigada en la Iglesia que comenzó con San Odilón, abad de Cluny, cuando los benedictinos aplicaban Misa por los difuntos. Este religioso consiguió que la Conmemoración de los Fieles Difuntos se extendiese a toda la Iglesia.
Porque la vida de los que en Ti creemos,
Señor, no termina, se transforma,
y al deshacerse nuestra morada terrenal,
adquirimos una mansión eterna en el Cielo.
Amén
lunes, 1 de noviembre de 2021
Día de todos los Santos
Desde que Cristo entró en la historia de la humanidad, ha habido santos. Lo han sido, incluso antes de nosotros saber quién era Jesús. Pero los procesos e investigaciones que elevan a una persona a la categoría de “santo” de la Iglesia llegaron bastante después. Por eso, la Iglesia invita a poner los ojos y la oración en “todos los santos”, es decir, en todos aquellos que ya disfrutan de ver y estar con Dios.
Los primeros cristianos, las primeras comunidades hasta nuestros días están repletas de personas cuyas historias no conocemos, ni cabrían en las páginas del calendario. Esos son los santos anónimos, a quienes también se honra hoy. Aquellos cristianos de Roma que sufrieron el martirio de múltiples maneras son un ejemplo.
Es por eso que, al principio, la fiesta honraba a los mártires, quienes han derramado su sangre y dado la vida por Jesús. En su recuerdo, el Papa Bonifacio IV dedicó el Antiguo Panteón de Roma a la Virgen en su advocación de auxiliadora de los cristianos y reina de los mártires. Más tarde, otro Papa, Gregorio III, extendió el homenaje a los santos cristianos anónimos. Por último, el Papa Gregorio IV la hizo universal para toda la Iglesia.
martes, 14 de septiembre de 2021
El cristiano no es masoca
La Cruz, por otra parte, nos hace presentes a los crucificados de hoy: los pobres, los enfermos, los parados que buscan trabajo con desesperación, los detenidos justa o injustamente, los que padecen soledad, los que viven sin fe... Todos ellos son para nosotros un reclamo. Jesucristo los quiere resucitados con Él y solicita nuestra colaboración para realizar esta resurrección en el mundo. Trabajar por el que sufre es desclavar a Jesucristo de la cruz y nadie puede rehuir el realizar esta obra de amor.
Y hoy, en este día especial en el que conmemoramos la recuperación de la Santa Cruz por parte de los cristianos, podríamos pedirle a María que nos acompañe a cargar nuestra cruz. Es ella quien acompañó a Jesús a cada paso, sin dudar, guardando en su corazón un inmenso sufrimiento. Entonces, quién mejor que ella para acompañarnos en nuestro sacrificio diario, con nuestras mini cruces, o con las cruces grandes que marcan nuestras vidas.
Madre, acompáñanos en nuestro día a día, en nuestros sacrificios, para que sepamos vivirlos con amor, y veamos en esas cruces el rostro de tu Hijo, nuestro Señor.
Un poquito de historia sobre la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
Según cuenta la tradición, durante la excavación para la construcción de esta Basílica, se encontraron tres cruces, y por medio de una sanación milagrosa de una señora moribunda, se detectó cuál era la cruz en la que falleció Jesucristo. Cruz que ha sido venerada desde que se encontró, e inclusive fue tratada como motín de guerra por los persas, quienes en el año 614 se llevaron la cruz después de haber conquistado Jerusalén.
Fue el emperador Heraclio quien recuperó la cruz de los persas 15 años después de haberla perdido, un día 14 de septiembre de 628, y fue él quien quiso entrar en Jerusalén en peregrinación con la cruz en sus hombros. Sin embargo, cuenta la historia, que no pudo hacerlo hasta despojarse de todas sus vestiduras lujosas y sus joyas imperiales.
Esta historia nos muestra que la vida del seguidor de Cristo debe comenzar siempre desde la humildad, para poder cargar con la Cruz como lo quiere Dios.








