sábado, 20 de junio de 2026

XII Domingo del Tiempo Ordinario, A

Jesús repite hoy con fuerza: «No tengáis miedo». Sabe que muchas veces el temor se cuela en nuestro corazón: miedo al rechazo, a sufrir, a quedarnos solos o a no estar a la altura. Pero no nos pide que finjamos ser valientes ni que ocultemos nuestras heridas; nos invita a confiar en el Padre, que conoce hasta el último cabello de nuestra cabeza y para quien cada persona posee un valor inmenso. Cuando vivimos sostenidos por su amor, ya no necesitamos esconder nuestra fe, avergonzarnos del Evangelio ni callar ante la injusticia. Dar testimonio de Cristo no consiste siempre en pronunciar grandes discursos, sino en vivir con verdad, tratar a los demás con misericordia, defender al débil y mantener la esperanza cuando todo parece oscuro. Quizá nuestra voz tiemble y nuestras fuerzas sean pequeñas, pero nunca caminamos solos: Dios nos ve, nos cuida y permanece a nuestro lado. Quien se sabe amado por Él puede atravesar las dificultades sin perder la paz, porque comprende que ningún fracaso, ninguna crítica, ningún sufrimiento y ni siquiera la muerte tienen la última palabra. Hoy Jesús nos toma de la mano y nos recuerda: «Tú vales mucho para Dios; no tengas miedo de vivir, de amar y de mostrar con tu vida que me perteneces».

No hay comentarios:

Publicar un comentario