
Mientras
el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente:
"Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Cf Mc1,15) y "Acuérdate
de que eres polvo y al polvo has de volver" (Cf Gén 3,19): un signo y unas
palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y
aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere
comunicarnos en la Pascua.
El Miércoles de
Ceniza la Iglesia marca el inicio de la Cuaresma, tiempo de preparación a la
Pascua que termina el Jueves Santo después de mediodía, recordándonos a los cristianos
que somos creaturas, que esta vida es tan sólo una preparación y que nuestro
verdadero destino es llegar a Dios en la vida eterna.
Al momento de la imposición
de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las palabras del
Génesis, después del pecado original: “Acuérdate, hombre, de que eres
polvo y en polvo te has de convertir”, que recuerdan a los fieles tres
verdades fundamentales: su nada, su condición de pecadores y la realidad de la
muerte.
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