martes, 28 de abril de 2026

V Domingo de Pascua, A


En el Evangelio de este Domingo 5º de Pascua, Jesús nos invita a no dejar que el miedo se adueñe del corazón: “No se turbe vuestro corazón”. Sabe que sus discípulos están inquietos, como tantas veces lo estamos nosotros cuando no entendemos lo que pasa, cuando sentimos que el camino se oscurece o cuando nos falta seguridad. Por eso les recuerda algo esencial: Él no se va para abandonarlos, sino para abrirles el camino hacia la casa del Padre. Jesús no solo nos indica una dirección, sino que se presenta como el Camino, la Verdad y la Vida. Caminar con Él es aprender a vivir confiando, amar como Él ama, mirar al Padre con ojos de hijos y descubrir que nuestra vida tiene un destino de plenitud. Felipe le pide: “Muéstranos al Padre”, y Jesús responde que quien lo ha visto a Él ha visto al Padre. En Cristo conocemos el rostro más verdadero de Dios: un Padre cercano, fiel, misericordioso, que prepara un lugar para cada uno y no se olvida de nadie. Este Evangelio nos anima a sostener la fe en medio de las dificultades y a vivir como discípulos que no se quedan paralizados por la incertidumbre, sino que se apoyan en Jesús y continúan su misión. Creer en Él no es solo aceptar unas ideas, sino dejar que su presencia transforme nuestra manera de vivir, de servir y de amar.

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