viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Carta Pastoral con motivo del inicio de la Cuaresma
“Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, enseguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la
justicia, detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor,
y te responderá; gritarás y te dirá: “Aquí estoy” (Is. 58, 7-10).
Queridos diocesanos: en estas palabras del profeta Isaías, descubrimos sobre todo la voz del que es fuerza de Dios capaz de transformar nuestras vidas: Cristo. Experimentamos su poder por su misericordia y su divinidad por su ternura hacia nosotros. El tiempo de Cuaresma que inauguramos es una ocasión de la gracia para no volvernos más hacia nosotros mismos, sino para convertirnos al Dios Padre, Hijo y Espíritu, en definitiva, al Dios amor, confesando nuestros pecados, dando gracias a Dios y diciendo palabras de edificación espiritual. La vida es bella pero no hay que confundir belleza con maquillaje. (...)
Para leer la carta completa pinchar en:
https://www.dropbox.com/s/u3imdtuttsv2jpp/Carta_Pastoral_Cauresma_2014_cast.pdf
Cuaresmario 2014
El día de mañana es el primer viernes de cuaresma, el desafío para el 7 de marzo es: AYUNAR. ¿Listos?
martes, 4 de marzo de 2014
Caminar en confianza
Toma mi vida y permíteme vivir serenamente este día.
Abre mi mente a pensamientos
positivos.
Saca de mí todo mal sentir hacia
los demás.
Libérame del rencor y de mis
temores.
Haz posible que yo pueda sentir gozo, amor, compasión,
y permíteme sentirme vivo otra
vez.
Ayúdame a aceptar las cosas como
son,
a refrenar mi lengua,
a cumplir con mis tareas diarias,
a dar libertad con amor.
Llévate mis preocupaciones por el futuro.
Que yo pueda darme cuenta de que
en Tus manos
todo se me provee,
que no tengo control sobre nada
sino sobre mí,
y que puede levantar confiado mi
vista hacia el futuro.
Que pueda redescubrir el momento presente,
que es precioso y pasa muy pronto.
Infúndeme ¡Señor! Tu Santo
Espíritu de paz y de luz.
Gracias por aceptar mi carga y por
hacerla más liviana.
Amén
DNI de CUARESMA
Hace más de veinte siglos unos hombres escogieron el poder para humillar a
Jesús, la violencia para colgarle de una cruz… Hoy, 2.000 años después, los que
nos declaramos creyentes tenemos a Jesús como modelo de referencia, su
identidad es para nosotros ejemplo de entrega y donación.
Te invito a que en este tiempo de cuaresma revises tu vida como cristiano,
como discípulo de Cristo. Este DNI que, a continuación, te muestro, te ayudará
a recorrer con Jesús el camino del Calvario… Sólo así, podrás, unos días
después, reconocerle en el camino de Emaús y gozar para siempre de su compañía.
Conviértete. De corazón. No te preocupes por la fachada, por el envoltorio. Jesús te
conoce de sobra; no intentes engatusarle con “penitencias de todo a cien.”
Rasga tu corazón, no tus vestiduras.
Ubícate. Utiliza para tal fin “el GPS de los evangelios.” En especial, el pasaje
de Lucas (4,1-13). Acude al desierto donde te esperan un montón de dudas, de
tentaciones… Pero no te des a la fuga, Jesús no te dejará solo, si confías en
Él, saldrás victorioso.
Ayuna. Levántate todos los días con hambre de justicia. Acude a tu trabajo con
hambre de solidaridad. Relaciónate con tus hermanos con hambre de fraternidad.
Acoge las pruebas y los sinsabores con hambre de fe y acuéstate al finalizar la
jornada con hambre de Dios. Ya verás como acabarás dándote “un atracón” de
amor, de Amor del bueno.
Reza. Cierra las puertas de la desidia, de los ruidos, de las prisas, del
“cumpli-miento.” Y, ahí, en lo escondido, en el interior de tu corazón ama, ora
y habla a Dios de los hombres y a los hombres de Dios; pues nada sabe de
oración el que no ama y nada sabe de amor el que no ora.
Escucha. Precisamente porque Dios te ha dado una boca y dos oídos, escucha el
doble de lo que hablas. Pon “a cuarentena” tu lengua y escucha la hermosa
melodía que Dios, a través de las ondas de tus hermanos, pone todos los días en
tu corazón.
Santifícate. Dios, a través de este tiempo de gracia, te envía un mensaje: “La cruz es
ante todo una declaración de amor.” A pesar de que haya gente a tu alrededor
que siga prefiriendo un cristianismo de butaca, tú apuesta por un cristianismo
de cruz. Recuerda que una persona santa no es aquella que nunca cae, sino la
que siempre se levanta.
Mira. A tu alrededor. No es la cuaresma un tiempo para caminar solo. A tu lado,
Jesús sigue cayendo una y otra vez bajo el peso de la cruz. Sólo los que tienes
ojos pueden ver las necesidades de los otros y convertirse en cireneos de
tantas personas que siguen recorriendo el camino del Calvario un día sí y otro
también.
Ama. Pues sin amor
despídete de entender a Dios, porque Él es eso, precisamente Amor. Combate las
dudas, los fracasos, las cruces, el dolor... a base de amor. No olvides que si
sufriendo se aprende a amar, amando se aprende a sufrir. Si amas, la Pascua, la
resurrección, la dicha de un Dios-Amor brotará, y de qué forma, en tu vida y en
la de tus hermanos… ¡Haz la prueba!
Mensaje de Cuaresma
La pobreza de Cristo
1.
“Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: ‘Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…’. Cristo, el
Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre”.
2. “Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto!”.
2. “Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto!”.
3.
“Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el
Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar
en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar
con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para
consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria”.
4.
“Cuando Jesús nos invita a tomar su ‘yugo llevadero’, nos invita a
enriquecernos con esta ‘rica pobreza’ y ‘pobre riqueza’ suyas, a compartir con
Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos
en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29)”.
El testimonio de los creyentes
5.
“La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y
solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el
Espíritu de Cristo”.
6.
“Los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a
tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de
aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin
confianza, sin solidaridad, sin esperanza”.
7.
“La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos
viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus
derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad (…) Cuando el
poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia
de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las
conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al
compartir”.
8.
“No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en
esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque
alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las
drogas, el juego o la pornografía! (…) Y cuántas personas se ven obligadas a
vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo,
lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de
igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud”.
9.
“Esta forma de miseria [moral], que también es causa de ruina económica,
siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de
Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en
Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos,
nos encaminamos por un camino de fracaso”.
10.
“La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien
preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con
nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido
un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no
cuesta y no duele”.
Para leer el mensaje del Papa Francisco al completo, pinchar en el siguiente enlace:
lunes, 3 de marzo de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







