Este pasaje del Evangelio de Marcos nos revela una enseñanza clave sobre el auténtico discipulado en el seguimiento de Jesús. Santiago y Juan, impulsados por el deseo de reconocimiento y poder, piden ocupar los lugares de honor en la gloria del Señor, lo que refleja una comprensión equivocada de su misión. Jesús, sin condenar su ambición, les recuerda que seguirle implica compartir su destino, un destino de entrega total y sacrificio. La referencia al "cáliz" y al "bautismo" alude a su pasión y muerte, un camino que los discípulos también deberán recorrer si quieren ser verdaderamente grandes en el Reino de Dios. La gloria, en el Reino de Jesús, no se alcanza mediante el poder o el privilegio, sino a través del servicio y la disposición a dar la vida por los demás.
Jesús aprovecha la ocasión para instruir a todos sus discípulos sobre el verdadero liderazgo. En contraposición al modelo de poder terrenal, basado en la dominación y la opresión, el Maestro propone un liderazgo que surge desde el servicio y la humildad. "El que quiera ser grande, sea servidor" es una frase revolucionaria en su contexto cultural y lo sigue siendo hoy en día. El Hijo del Hombre, modelo supremo del amor y del servicio, ha venido a entregar su vida por la humanidad. Este acto de entrega total es el que da sentido a su misión y es también la invitación para cada cristiano: vivir desde el servicio, renunciando al egoísmo y al deseo de grandeza, para encontrar en el sacrificio la verdadera grandeza del Reino de Dios. ¿Estás dispuesto tú también a seguir a Jesús por el camino del servicio y la entrega?
Jesús aprovecha la ocasión para instruir a todos sus discípulos sobre el verdadero liderazgo. En contraposición al modelo de poder terrenal, basado en la dominación y la opresión, el Maestro propone un liderazgo que surge desde el servicio y la humildad. "El que quiera ser grande, sea servidor" es una frase revolucionaria en su contexto cultural y lo sigue siendo hoy en día. El Hijo del Hombre, modelo supremo del amor y del servicio, ha venido a entregar su vida por la humanidad. Este acto de entrega total es el que da sentido a su misión y es también la invitación para cada cristiano: vivir desde el servicio, renunciando al egoísmo y al deseo de grandeza, para encontrar en el sacrificio la verdadera grandeza del Reino de Dios. ¿Estás dispuesto tú también a seguir a Jesús por el camino del servicio y la entrega?
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