sábado, 10 de enero de 2026

Bautismo del Señor

Imagina el estremecimiento del propio río Jordán al sentir entrar en sus aguas al Creador de los océanos. Jesús, con los pies desnudos sobre el barro y el corazón desbordante de compasión, entra en la fila de los pecadores no como un juez, sino como un hermano que viene a rescatarnos. Al sumergirse, Cristo no solo toca el agua; toca nuestra soledad, nuestros miedos y esas heridas que nos avergüenzan y que escondemos de los demás. En ese silencio sagrado, Dios nos está gritando con su cuerpo que no existe rincón oscuro en nuestra vida donde Él no esté dispuesto a entrar para abrazarnos. Es la ternura infinita de un Dios que prefiere "mancharse" con nuestra realidad antes que dejarnos solos en ella.

Y entonces, el cielo se rasga, como si el corazón del Padre ya no pudiera contenerse más. Esa voz que rompe las nubes no es un trueno lejano, es una declaración de amor apasionado que atraviesa los siglos para llegar hoy a tu oído: "Tú eres mi hijo amado, mi predilecto". En un mundo que nos exige ser perfectos para ser aceptados, este Evangelio es el bálsamo que nuestra alma necesita desesperadamente. Nos dice que, antes de que hagas nada, antes de cualquier logro o fracaso, ya eres infinitamente valioso para Él. El Bautismo es ese beso eterno de Dios en tu frente que nada ni nadie podrá borrar jamás, recordándote que, pase lo que pase, siempre tendrás un hogar en el corazón del Padre.

miércoles, 7 de enero de 2026

Entre la ilusión y la Fe: Sus Majestades se postran ante el Rey de Reyes

La noche del pasado 5 de enero no fue una noche cualquiera; el cielo parecía brillar con una intensidad distinta mientras nuestras calles se llenaban de la alegría desbordante de la Cabalgata de Reyes. Sin embargo, las imágenes más conmovedoras de la jornada no ocurrieron entre el bullicio de las carrozas, sino en el recogimiento del hogar de Dios: nuestra iglesia parroquial.

Siguiendo la estrella que guía a todo corazón inquieto, Sus Majestades de Oriente descendieron de sus tronos para entrar en el templo. Allí, en un gesto de profunda humildad, los Magos se despojaron de su realeza terrenal para arrodillarse ante la verdadera grandeza: el Niño Jesús.

En ese momento, el oro, el incienso y la mirra pasaron a un segundo plano ante la ofrenda más valiosa: la oración y el respeto al Dios hecho hombre. Fue un recordatorio visual de que la verdadera Navidad conduce siempre al Sagrario.

Tras este encuentro con el Divino, Melchor, Gaspar y Baltasar, con el corazón renovado, dedicaron su tiempo a atender a las decenas de familias que abarrotaban la iglesia. Entre risas, miradas de asombro y alguna lágrima de emoción, los Reyes escucharon los deseos de los más pequeños y bendijeron con su presencia a los padres, recordándonos a todos que la fe se transmite en la ternura y en la alegría compartida.

Una velada inolvidable donde la tradición se hizo oración, y donde pudimos ver, a través de los ojos de los niños, el verdadero misterio de la Epifanía: Dios se manifiesta a quien lo busca con corazón sencillo.
 










































 

 

lunes, 5 de enero de 2026

¡Feliz Noche de Reyes a todos!

Ya ha caído la noche y, en el silencio de nuestros hogares, se respira una emoción que no entiende de edades. Hoy todos volvemos a ser un poco niños, mirando al cielo en busca de esa Estrella que guio a Melchor, Gaspar y Baltasar.


Pero esta noche es mucho más que regalos y zapatos limpios. Es la noche de la Epifanía, la noche en la que recordamos que Dios se manifestó a todos los pueblos.

Al igual que aquellos Magos de Oriente, nosotros también somos peregrinos. A veces el camino es largo y cansado, pero la fe es esa estrella que nunca deja de brillar y que siempre, invariablemente, nos lleva al encuentro con Jesús.

Nuestra oración para esta noche es sencilla:

- Que en cada hogar de nuestra parroquia, el mejor regalo sea la unión y el amor.

- Que los Reyes Magos traigan consuelo a los que están tristes, salud a los enfermos y compañía a los que se sienten solos.

- Que al despertar mañana, no solo encontremos presentes materiales, sino que descubramos que el verdadero tesoro es tener a Jesús en nuestro corazón y a nuestros hermanos al lado.

Dejemos nuestros zapatos listos, pero sobre todo, dejemos la puerta del alma abierta de par en par.

¡Feliz y Santa Noche de Reyes a todos! Que el Niño Dios os bendiga.

viernes, 2 de enero de 2026

2º Domingo después de Navidad

El Evangelio de este domingo nos sitúa ante el misterio más asombroso de la historia: la Palabra que dio origen al universo no se quedó en el silencio de las estrellas, sino que "se hizo carne y acampó entre nosotros". Para nosotros, esto no es solo un concepto abstracto, sino un acontecimiento profundamente humano. Dios no envía un mensaje escrito, sino que se hace Alguien a quien podemos tocar, escuchar y amar. Al "plantar su tienda" en nuestra fragilidad, Jesús dignifica cada aspecto de nuestra existencia -nuestros miedos, nuestras alegrías y nuestras fatigas-, recordándonos que nadie está solo. Incluso para quien no tiene fe, este texto resuena como un canto a la dignidad humana: pues si lo divino ha querido habitar en lo humano, es porque nuestra vida tiene un valor infinito que nada ni nadie puede arrebatar.

Esta "Luz que brilla en las tinieblas" nos invita a mirar el mundo con una esperanza renovada. San Pablo nos recuerda en la segunda lectura que hemos sido pensados y amados desde antes de la creación, lo cual nos saca del anonimato y nos otorga una identidad de hijos. En un mundo a menudo fragmentado, el mensaje de este domingo es una llamada a la acogida: así como la Sabiduría buscó un lugar donde descansar en la tierra, hoy esa presencia busca un espacio en la bondad de nuestros gestos diarios. La Navidad que seguimos celebrando nos enseña que la verdadera grandeza no está en el poder, sino en la capacidad de reconocer que la vida es un don compartido. Al final, el Prólogo de Juan es una invitación a confiar en que la luz siempre es más fuerte que la oscuridad, y que cada persona es un destello de esa Verdad que ha venido a caminar a nuestro lado.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Feliz Año Nuevo 2026

Al caer la última hoja del calendario, cuando el frío de diciembre abraza las orillas del Sar y el eco de las campanas parece sonar con una resonancia distinta, es inevitable detenerse un momento. No importa si cruzáis el umbral de nuestra iglesia cada domingo, si solo entráis para admirar el arte que custodian nuestros muros, o si simplemente nos saludamos al pasar por la calle camino del mercado.

La Parroquia no es solo un edificio de piedra o una institución; es, ante todo, una comunidad de personas. Es el hilo invisible que nos une a través de los siglos, desde que, la barca que trajo el cuerpo del apóstol fua amarrada al Pedrón hasta el presente que construimos hoy entre todos.

En este cambio de ciclo, queremos enviar un abrazo a cada hogar:

- A quienes encontráis en la fe vuestro refugio: Que este nuevo año fortalezca vuestro compromiso y os llene de esa paz que solo el espíritu sabe dar.

- A quienes camináis con otras brújulas o buscáis aún vuestro norte: Que la luz de la esperanza y la solidaridad nunca os falte. Este también es vuestro lugar, un espacio de calma en medio del ruido.

- A quienes nos visitáis siguiendo las flechas amarillas: Que Padrón sea siempre ese descanso amable donde el cuerpo repone fuerzas y el alma encuentra hospitalidad.

- A los que sentís el peso de la ausencia o la soledad: Sabed que en esta comunidad siempre hay un pensamiento y un espacio para vosotros.

Padrón es tierra de versos y de historia, pero sobre todo es tierra de encuentro. Que el 2026 nos encuentre más unidos, más dispuestos a escucharnos y más decididos a cuidar los unos de los otros. Que, al igual que nuestro río, sepamos fluir ante las dificultades y nutrir la vida a nuestro paso.

Desde la parroquia, os deseamos un final de año sereno y un año nuevo lleno de salud, trabajo y momentos compartidos.

Feliz Año Nuevo a todos. Bo e próspero Aninovo. 

lunes, 29 de diciembre de 2025

La Parroquia de Padrón celebra la Fiesta de la Traslatio

Mañana, 30 de diciembre, a las 20:00 horas, la Parroquia de Santiago de Padrón celebrará con solemnidad la Fiesta de la Traslatio, una cita muy especial para nuestra comunidad y para todos los que se sienten unidos a la historia jacobea. 

La Traslatio recuerda el traslado del cuerpo del Apóstol Santiago -tras su martirio- desde Jaffa, en Jerusalén, hasta estas tierras, donde comenzó una historia que marcaría profundamente la espiritualidad y la identidad de Galicia y de toda España. No se trata solo de un acontecimiento histórico, sino de un signo de fe, esperanza y misión.

Santiago es el primer evangelizador de España, y la tradición sitúa su anuncio del Evangelio precisamente desde estas tierras, donde habría permanecido unos seis años: predicando, bautizando, formando discípulos y sembrando la fe que, con el paso del tiempo, dará frutos en tantas generaciones. Recordar la Traslatio es, por tanto, volver a nuestras raíces cristianas y renovar nuestro compromiso como Iglesia.

La celebración estará presidida por el M. I. Sr. D. Manuel Jesús Formoso Fernández, Deán de la S. A. M. I. Catedral de Santiago de Compostela. La ofrenda correrá a cargo de D. Anxo Rei Arca, alcalde de Padrón, en un gesto que une fe, tradición y vida pública.

Invitamos a todos, vecinos y peregrinos, a participar en esta Eucaristía, a vivirla con espíritu agradecido y a dejarnos interpelar por el testimonio del Apóstol Santiago, que sigue llamándonos a anunciar el Evangelio con valentía y alegría.

Os esperamos.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Fiesta de la Sagrada Familia

En el Evangelio de hoy la Sagrada Familia nos conmueve porque no aparece “perfecta”, sino fiel: José escucha a Dios, se levanta enseguida y se pone en camino para cuidar a Jesús y a María; y la Virgen, en silencio, sostiene la esperanza cuando todo parece inseguro. Dios quiso nacer en un hogar que conoce el miedo, la prisa, el exilio y la vuelta a empezar, para decirnos que ninguna familia está sola cuando camina con Él. La huida a Egipto nos enseña que el amor verdadero se muestra protegiendo, cargando con el otro, tomando decisiones valientes por el bien de la vida; y el regreso a Nazaret nos recuerda que la santidad se construye en lo pequeño: en la mesa compartida, en el perdón, en el trabajo diario, en la oración sencilla. Hoy la Iglesia nos invita a mirar a Jesús, María y José y a creer que también nuestra casa puede ser “Iglesia doméstica”: un lugar donde Cristo es acogido, donde se aprende a amar de verdad y donde, incluso en las noches difíciles, Dios abre caminos y vuelve a encender la alegría.