domingo, 7 de junio de 2026
Hoy celebramos el Corpus Christi
Hoy celebramos la solemnidad del Corpus Christi, el día en que la Iglesia sale a la calle para decir, con sencillez y con alegría: Dios no se ha quedado lejos.
En la Eucaristía, Jesús se hace pequeño, cercano, humilde. Se nos da como Pan partido, como alimento para el camino, como presencia que sostiene cuando faltan las fuerzas. No viene con ruido ni con espectáculo; viene en el silencio de una Hostia, en la pobreza de un altar, en la belleza de una procesión que recuerda al mundo que Cristo sigue caminando con su pueblo.
Corpus Christi nos invita a mirar la Eucaristía con el corazón despierto. Ahí está el Señor: el mismo que curó heridas, levantó a los caídos, consoló a los tristes y se entregó por amor. Y desde ese Pan vivo nos enseña también a hacernos pan para los demás: a compartir, a acompañar, a cuidar, a no pasar de largo ante quien sufre.
Hoy, al contemplar a Jesús Sacramentado, podemos decirle:
Señor, quédate con nosotros. Quédate en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestras heridas y en nuestras esperanzas. Haz de nuestra vida una prolongación de tu amor.
Porque donde está la Eucaristía, allí late el corazón de la Iglesia.
Y donde Cristo se entrega, comienza siempre una vida nueva.
Feliz solemnidad del Corpus Christi.
En la Eucaristía, Jesús se hace pequeño, cercano, humilde. Se nos da como Pan partido, como alimento para el camino, como presencia que sostiene cuando faltan las fuerzas. No viene con ruido ni con espectáculo; viene en el silencio de una Hostia, en la pobreza de un altar, en la belleza de una procesión que recuerda al mundo que Cristo sigue caminando con su pueblo.
Corpus Christi nos invita a mirar la Eucaristía con el corazón despierto. Ahí está el Señor: el mismo que curó heridas, levantó a los caídos, consoló a los tristes y se entregó por amor. Y desde ese Pan vivo nos enseña también a hacernos pan para los demás: a compartir, a acompañar, a cuidar, a no pasar de largo ante quien sufre.
Hoy, al contemplar a Jesús Sacramentado, podemos decirle:
Señor, quédate con nosotros. Quédate en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras calles, en nuestras heridas y en nuestras esperanzas. Haz de nuestra vida una prolongación de tu amor.
Porque donde está la Eucaristía, allí late el corazón de la Iglesia.
Y donde Cristo se entrega, comienza siempre una vida nueva.
Feliz solemnidad del Corpus Christi.
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