Blog de la Parroquia de Padrón
domingo, 17 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
Santa Rita: cuando parece imposible, Dios sigue abriendo caminos
Santa Rita conoció el dolor, la espera, la incomprensión y la cruz. Pero no dejó que el sufrimiento apagara su confianza. Su vida nos enseña que la fe no consiste en no tener problemas, sino en saber a quién acudir cuando las fuerzas fallan.
En estos días de novena, nuestra parroquia se convierte en un lugar de esperanza. Venimos con nuestras preocupaciones, con nombres concretos en el corazón, con aquello que parece difícil o incluso imposible. Y, junto a santa Rita, aprendemos a ponerlo todo en manos del Señor.
Santa Rita, mujer fuerte y humilde, intercede por nosotros.
Enséñanos a esperar sin desesperar.
Ayúdanos a confiar cuando no vemos salida.
Acompaña a nuestras familias y a nuestra parroquia.
Santa Rita, ruega por nosotros.
Te invitamos a vivir esta novena con fe. Quizá no cambie todo de golpe, o incluso no veas cambios significativos en la situación que está viviendo, pero lo que sí puede cambiar es la manera de mirar, de esperar y de confiar.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Día de la Virgen de Fátima
Cuando María aparece, no viene a quitarnos la mirada de Cristo, sino a llevarnos más cerca de Él.
La Virgen de Fátima se presentó a unos niños sencillos para recordarle al mundo algo que nunca pasa de moda: Dios no se cansa de buscarnos, incluso cuando la humanidad parece olvidarse de Él.
Su mensaje sigue tocando el corazón: volver a la oración, abrirnos a la conversión, confiar en la misericordia de Dios y trabajar por la paz empezando por nuestra propia vida. Porque la paz no nace solo en los grandes despachos; empieza también en una familia que reza, en un corazón que perdona, en una persona que se atreve a cambiar.
María, como buena Madre, no grita: acompaña. No impone: invita. No nos señala desde lejos: camina con nosotros y nos dice, una y otra vez: “Haced lo que Él os diga”.
Que la Virgen de Fátima nos enseñe a mirar el mundo con esperanza, a rezar con confianza y a poner nuestra vida en manos de Dios.
Virgen de Fátima, ruega por nosotros.
martes, 12 de mayo de 2026
Solemnidad de la Ascensión
La Ascensión del Señor no es una despedida triste, sino el comienzo de una misión apasionante: Jesús sube al cielo, pero no se aleja de nosotros. En el monte de Galilea, los discípulos se encuentran con Él tal como son, con fe y también con dudas, y aun así Jesús confía en ellos. No les pide que sean perfectos para enviarlos; les pide que se pongan en camino, que anuncien, que bauticen, que enseñen a vivir según su Evangelio. Esta es una gran noticia para nosotros: también nuestras dudas, miedos y cansancios pueden convertirse en lugar de encuentro con Cristo. La Ascensión nos recuerda que el Señor reina junto al Padre, pero sigue actuando en la historia a través de una Iglesia que sale, acompaña y anuncia. Destaca su promesa final: “Yo estoy con vosotros todos los días”. No dice algunos días, ni solo cuando todo va bien, sino todos los días. Por eso, celebrar la Ascensión es levantar la mirada al cielo sin dejar de poner los pies en la tierra: porque Cristo nos espera arriba, pero camina con nosotros aquí.
jueves, 7 de mayo de 2026
VI Domingo de Pascua, A
En el evangelio del 6º domingo de Pascua, Jesús nos habla con la ternura de quien sabe que sus discípulos van a sentirse solos, pero no los deja abandonados: les promete el Espíritu Santo, aquel que permanece con nosotros y nos ayuda a vivir desde dentro la fe. Jesús une el amor a Él con el cumplimiento de sus mandamientos, no como una carga pesada, sino como el camino concreto para que el amor no se quede en palabras bonitas. Amar a Cristo es dejar que su modo de vivir transforme nuestras decisiones, nuestras relaciones, nuestra manera de mirar a los demás y de afrontar las dificultades. En medio de una vida tantas veces marcada por prisas, cansancios y miedos, este evangelio nos recuerda que no estamos huérfanos: Cristo resucitado sigue vivo, cercano y presente en quienes lo aman. Su Espíritu nos sostiene, nos consuela y nos da fuerza para ser testigos de esperanza. Por eso, la Pascua no es solo una alegría que celebramos en la Iglesia, sino una vida nueva que estamos llamados a llevar a casa, al trabajo, a la familia y a cada encuentro cotidiano. Quien se sabe amado por Jesús aprende también a amar mejor.
miércoles, 6 de mayo de 2026
SAN JUAN DEL RAYO: CUANDO EL MIEDO SE CONVIRTIÓ EN GRATITUD
Hay historias que un pueblo no olvida, porque en ellas reconoce que la vida es un don.
El 6 de mayo de 1613, durante la celebración de la misa dominical en la iglesia de Santa María de Iria Flavia, un rayo cayó sobre el templo. El impacto causó grandes daños materiales y destruyó una de sus torres. Pero, en medio del estruendo, ocurrió lo que la memoria creyente guardó como un signo de protección: no murió nadie.
Aquel día se celebraba la fiesta de san Juan ante portam latinam, recuerdo de la antigua tradición del martirio frustrado del apóstol san Juan. Desde entonces, la devoción popular quiso llamar a aquel santo con un nombre nacido de la experiencia y de la gratitud: San Juan del Rayo.
Y así, desde hace más de cuatro siglos, Iria y Padrón celebran esta fiesta como quien vuelve a decir: gracias. Gracias por la vida preservada. Gracias por la fe que sostiene. Gracias por un pueblo que sabe transformar el sobresalto en memoria, y la memoria en celebración.
Hoy, al celebrar a San Juan del Rayo, pidamos también nosotros aprender a reconocer la mano de Dios en nuestra historia, especialmente en esos momentos en los que parecía que todo temblaba… y, sin embargo, la vida siguió adelante.
San Juan del Rayo, ruega por nosotros.

















