sábado, 30 de agosto de 2025

Primero los demás, ¡la mesa es de todos!

 Jesús nos enseña que en las fiestas del Reino lo importante no es sentarse delante, sino tener un corazón humilde y generoso: elegir el último lugar y pensar primero en los demás. También nos dice que invitemos a quienes suelen quedarse fuera: los que están solos, los que no pueden devolvernos el favor. ¿Cómo vivirlo siendo niños? En el cole puedes ceder tu turno, ayudar al que no entiende una tarea, sentarte con quien está solo en el recreo y compartir tu merienda sin pedir nada a cambio. Dios ve estas cosas pequeñas y las convierte en alegría grande en tu corazón; así haces sonreír a Jesús y tu clase se parece más a su mesa.

Cede el sitio, abre el corazón

El evangelio de hoy nos muestra a Jesús en la mesa de un fariseo, observando cómo algunos buscan los primeros puestos. Él propone lo contrario: escoger el último lugar. No es una llamada a tener baja autoestima, sino a vivir en la verdad: todo lo que somos y tenemos es don de Dios. La humildad no humilla, libera; ordena el deseo de honor, cura la comparación y nos pone a la escucha. “Porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”: es la lógica del Reino. La tradición de la Iglesia recuerda que la gracia actúa en los corazones sencillos; por eso, la humildad es condición para la oración, la fraternidad y el servicio.
La segunda enseñanza es la gratuidad: “cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos”. Jesús rompe la lógica del intercambio y nos introduce en la caridad que no espera recompensa. Aquí se enraíza la opción preferencial por los pobres: la comunidad cristiana está llamada a ampliar su “lista de invitados”, para que nadie quede fuera de la mesa. Vivido así, nuestro hogar y la parroquia transparentan la Eucaristía que celebramos: Dios nos sienta a todos, especialmente a los que menos cuentan. Sugerencia concreta para la semana: dar un paso de humildad (ceder, pedir perdón, reconocer un don ajeno) y un gesto gratuito (invitar, ayudar, acompañar) sin publicidad ni cálculo. Dios, que ve en lo secreto, te recompensará cuando resuciten los justos.

sábado, 23 de agosto de 2025

Fiesta de la Virgen de Belén en Iria

 

Fiesta de la Virgen de Belén

Mañana la parroquia de Iria, celebra su fiesta en honor a la Virgen de Belén.

Las misas serán:

Por la mañana:
– A las 11, Misa rezada en honor a San Bartolomé
– A las 12, Misa cantada en honor a la Virgen de Belén
– A las 1.30, Misa de Pastores


sábado, 19 de julio de 2025

Domingo 16 del Tiempo Ordinario

Este Evangelio nos presenta una escena muy cercana y familiar: Jesús es acogido en casa de dos hermanas, Marta y María. Marta se preocupa por los detalles de la hospitalidad, mientras María se sienta a los pies del Señor y escucha su palabra. A simple vista, podría parecer que Jesús desprecia el trabajo de Marta, pero no es así. Lo que Jesús señala es una inquietud excesiva, un activismo que puede hacernos olvidar lo esencial: estar con Él. Marta hace algo bueno, pero María ha elegido lo mejor. Y eso mejor no es otra cosa que poner a Dios en el centro, darle tiempo, escucharlo con el corazón.

Este pasaje es una llamada a revisar nuestras prioridades. En nuestra vida diaria, muchas veces nos parecemos a Marta: corremos, servimos, nos ocupamos de mil cosas, incluso en la Iglesia. Pero Jesús nos recuerda que lo más importante es cultivar la relación con Él. No es una oposición entre hacer y orar, sino un orden interior: lo primero es Dios, y desde ahí brota un servicio más sereno y fecundo. María representa a quien ha descubierto que estar con el Señor es fuente de sentido, de paz y de alegría verdadera. Esa “parte mejor” no es privilegio de unos pocos, es una invitación para todos: jóvenes y mayores, sabios y sencillos, curas y laicos. Jesús sigue entrando en nuestras casas y corazones... y espera que también nosotros lo escuchemos.

sábado, 12 de julio de 2025

Domingo 15º del Tiempo Ordinario para niños


¿Alguna vez viste a alguien pasar de largo cuando otro necesitaba ayuda? Eso es justo lo que Jesús critica en este Evangelio. Nos cuenta la historia de un hombre herido que fue ignorado por los “religiosos”, pero ayudado por un samaritano, alguien que no era del grupo “oficial”. ¿Por qué? Porque tuvo compasión. Jesús nos dice que amar a Dios no es solo rezar o ir a misa (aunque eso también importa), sino actuar con amor. Ser cristiano es atreverse a parar, mirar, acercarse y ayudar al que lo necesita, aunque no sea de tu grupo o te cause molestias. Jesús te invita hoy a no pasar de largo. ¡Tú puedes ser ese samaritano moderno que cambia el mundo con pequeños gestos!

Domingo 15º del Tiempo Ordinario

Este Evangelio nos pone frente a una de las preguntas más importantes que podemos hacernos: ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús no da una respuesta abstracta ni complicada. Más bien, nos lleva al corazón de toda la fe: el amor. Amar a Dios con todo el ser y al prójimo como a uno mismo. Pero no se queda ahí. Jesús quiere que bajemos ese amor a la vida concreta, al día a día. Por eso cuenta la parábola del buen samaritano. Un hombre medio muerto al borde del camino, ignorado por los que “sabían de Dios”, pero rescatado por un extranjero, por alguien que supo conmoverse y actuar con misericordia.

Este texto nos deja una enseñanza clara y directa: no basta saber lo que está bien, hay que hacerlo. La verdadera fe se demuestra en cómo tratamos a los demás, especialmente a los que están heridos, excluidos o tirados a la vera del camino. Jesús termina con una frase que lo resume todo: “Anda y haz tú lo mismo”. No nos pide que sepamos mucho, sino que amemos mucho. Que no demos rodeos, ni justificaciones, sino que nos convirtamos en prójimos, en gente capaz de detenerse, acercarse y cuidar. Esa es la clave para heredar la vida eterna.

Misas e intenciones de la parroquia de Iria